sábado, octubre 10, 2026
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Knock out al campeón (0-2)

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El ciclo de victorias y títulos que parecía eterno finalizó bruscamente cuando la selección de Chile que dirige Jorge Sampaoli le dio dos golpes de knock out al campeón del mundo de la mano de Vargas y Aránguiz. España nunca encontró el rumbo, y con nerviosismo fue a buscarlo con corazón pero sin ideas. Fin del ciclo.

Chile, un equipo compacto, intenso y con mucho vértigo, golpeó primero y el campeón, con la piernas cansadas y totalmente nerviosas no se pudo reponer. Vargas, a los pocos minutos le dio un golpe que hirió de muerte a España en una jugada desafortunada, en la que tuvo muy mala suerte, más allá de defender muy mal.

Pocos minutos después, Aránguiz acentuó las deficiencias defensivas de una defensa endeble. Chile fue más claro y certero, lo esperó al campeón, como si supiera dónde y cuándo pegarle. Pero ya era tarde, más allá de que quedaba tiempo en el reloj, el campeón no tenía fuerzas para levantarse.

España fue con corazón, cegado por la desesperación de cambiar el final que ya parecía inevitable, pero sin ideas. Iniesta, nunca fue cerebro, sino talento y eso no fue suficiente. El cerebro siempre fue Xavi y Del Bosque decidió dejar fuera al arquitecto de grandes obras que quedarán en la eternidad. Pero ante este edificio casi demolido, no podía hacer nada.

España fue a por Chile, pero en su desesperación se llevó varios sustos que parecían golpes directo al hígado. El nerviosismo le jugaba en contra y cosas que antes parecían simples, ahora parecían imposibles. Lo demostró Busquets cuando se perdió un gol casi bajo el larguero luego de una chilena de Diego Costa. Ni con varios disparos de Santi, ingresado en la segunda parte, que hizo lucir al portero de la Real Sociedad, Claudio Bravo, se pudo torcer el destino final.

Chile tuvo lo que no tuvo España, esa hambre de gloria que el campeón había perdido en su mirada y que Del Bosque ya lo habí anticipado: «Estos jugadores no tienen la misma mirada». Nos se equivocó. Don Vicente parecía anticipar un final que era inevitable. La caída era imposible de evitar, lo que dolió fue el cómo, y tan pronto.

La caída del campeón sin hambre de gloria

En Rocky III, la brillante película de Silverter Stallone, un retador desconocido llamado Clubber (interpretado por la estrella de los 80´s Mr. T) desafía al campeón Rocky Balboa y esa fuerza incontenible del hambre de gloria llevó al retador a adueñarse de la corona de peso pesado. Le bastó a Clubber, saber dónde y como golpear a un Rocky en la cima y enceguecido por los laureles de las victorias.

Chile fue Clubber y España fue Rocky. Los de Sampaoli supieron dónde y cuándo pegar, había estudiado minuciosamente a su enemigo, olío dudas y fue a por él. Micky Goldmille, preparador del boxeador de Philadelphia había anticipado la caída del Semental Italiano, al igual que Del Bosque. Y España cayó, sin ideas y sin respuestas de parte de una Roja desteñida.

No hay nada más peligroso que alguien que no tiene nadie que perder, y todo por ganar. A España le faltó eso que Apollo Creed siempre le dijo: «Ojo de tigre, hambre de gloria». España debe refundarse para poder recuperar esa mirada que lo llevó a adueñarse de Europa y del Mundo: Ojo de tigre, ojo de tigre.

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