La situación económica del Meridiano Alicante continua sin una solución firme. El club, preso de las deudas, debe a los jugadores el pago de las dos últimas mensualidades, hecho que hace unos días motivó una reunión entre el presidente de la entidad, Miguel Cano, y el concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Alicante, Juan Manuel Zaragoza, para tratar de resolver este asunto.
Adrián Egea | NOSTRESPORT.COM
La situación económica del Meridiano Alicante continua sin una solución firme. El club, preso de las deudas, debe a los jugadores el pago de las dos últimas mensualidades, hecho que hace unos días
motivó una reunión entre el presidente de la entidad, Miguel Cano, y el concejal de Hacienda del Ayuntamiento de Alicante, Juan Manuel Zaragoza, para tratar de resolver este asunto. Además, el máximo dirigente del Meridiano Alicante mantuvo un encuentro con los capitanes del equipo para informarles de la situación.
Y es que la crisis económica del club viene de lejos. Durante la disputa del ascenso a la ACB el pasado mes de mayo ya existían dudas sobre si las arcas de la institución iban a gozar de buena salud. Esas dudas aumentaron cuando, tras conseguir el ascenso, los auditores de la ACB decidieron evaluar las cuentas del Lucentum junto a las del Valladolid y el Obradoiro. Finalmente, la organización dio el sí al conjunto alicantino, que a pesar de su maltrecha economía aún debía invertir dinero en elaborar una plantilla acorde con la exigencia deportiva de la competición.
Sin embargo, los problemas no acabaron ahí. En noviembre, el Meridiano Alicante recibió una notificación de la Hacienda Pública por una deuda de 554.000 euros a los que la junta de Miguel Cano debía sumar varios impagos arrastrados de anteriores gestiones. Con ello, se ponía en peligro el pago de los desplazamientos del equipo y el abono de los sueldos de los jugadores, además de la continuidad del equipo en la ACB. La implicación de Seguros Meridiano, patrocinador principal del equipo, y el Ayuntamiento de Alicante fue primordial para la estabilización del club en la competición. De hecho, el pasado mes de diciembre el consistorio municipal entregó la cantidad de 200.000 euros al club alicantino, cantidad con la que se pudo hacer frente a la nómina de los jugadores del mes de noviembre y pagar los desplazamientos de los jugadores hasta final de temporada. Aquellas soluciones sólo consiguieron tapar agujeros que ahora han vuelto a abrirse y la junta directiva debe encontrar una solución para cubrir el presupuesto pactado, que supera los cuatro millones de euros.
En la parcela deportiva, el club intentó llevar a cabo gestiones que no desestabilizaran la maltrecha economía de la institución. Así pues, se encontraron soluciones viables para las salidas de Mario Austin y Kyle Hill y las incorporaciones del senegalés Pape Sow y el veterano turco Serkan Erdogan.
Los jugadores del Meridiano Alicante, a pesar de que la crisis del club les afecta directamente, prefieren mantenerse al margen y “dejar trabajar a las personas que se ocupan de esa parcela del club”, tal y como declaró recientemente Txemi Urtasun, uno de los capitanes. El entrenador, Óscar Quintana, reiteró el mensaje de su pupilo hace unos días: “De nosotros depende nuestro trabajo, son otras las personas que están trabajando para solucionar los problemas”. “Cuando haya que manifestarse lo haremos todos juntos, como se ha hecho siempre”, concluyó el cántabro.