Hicieron las paces. El final de la XL edición del Trofeu Taronja no pudo tener una mejor descenlace para el pueblo valencianista. Tras superar a la Roma por 3-0, y convertir la presentación valencianista en la habitual fiesta victoriosa que pone fin a la pretemporada, Ever Banega pidió perdón.
Matías L. Sartori | NOSTRESPORT.COM
Hicieron las paces. El final de la XL edición del Trofeu Taronja no pudo tener una mejor descenlace para el pueblo valencianista. Tras superar a la Roma por 3-0, y convertir la presentación valencianista en la habitual fiesta victoriosa que pone fin a la pretemporada, Ever Banega pidió perdón.
El argentino, que posó con la camiseta del Real Madrid en una foto que trascendió en las redes sociales y en los medios de comunicación durante sus vacaciones, ingresó en la segunda mitad castigado de silbidos tras ser recibido por una pitada criminal al pisar el Camp de Mestalla a la hora de escuchar su nombre por megafonía.
Ya luego durante el encuentro, Banega recibió un latigazo de silbidos cada vez que tocaba el balón. Esto motivó al centrocampista rosarino a regalar un gesto que quedará grabado en la memoria de un amistoso de verano: Éver se apartó del grupo durante el festejo del triunfo luego de la entrega del trofeo y, casi desde el centro del campo, alzó sus manos en forma de suplicio ante su afición que le recriminaba. En ese instante Banega pidió perdón a Mestalla. Perdón al valencianismo que compensó su pésame con una ovación de misericordia. Acto seguido, aclamado por la hinchada valencianista besó el escudo de su camiseta, vestido de la fecunda Senyera con la que se reconcilió con toda la parroquia de Mestalla.
El Valencia se estrena y con él recupera a un jugador que vuelve a contar con la confiaza de su afición.