miércoles, octubre 14, 2026
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La nueva personalidad de Étienne Capoue

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Decir que Étienne Capoue es un jugador de fútbol es algo evidente, pero no del todo cierto. El determinante artículo indefinido “un” no hace justicia al desempeño del francés. Porque el número seis del Villarreal es más que un solo futbolista. Sus capacidades le permiten desempeñar distintos roles incluso dentro de un mismo partido.

No es extraño verle partir del doble pivote en defensa, pero luego situarse de interior por delante de Dani Parejo en salida o que sea él mismo quien atraiga atenciones por dentro delante de la defensa. Tampoco sorprende verle guardar la posición para defender la pérdida mientras sus compañeros atacan o que se asome al área al más puro estilo de un interior inglés de ida y vuelta. Todo ello sustentado en su gran capacidad física, que le impide repetir esfuerzos de forma incansable. También por su inteligencia, que le permite leer a la perfección los distintos momentos del partido.

No en vano, el Villarreal ha tenido que sufrir para reemplazarle cuando no ha estado disponible. Vicente Iborra es el recambio “natural” de Étienne Capoue en la plantilla. SIn embargo, con el paso de las temporadas el número 10 ha ido perdiendo registros y convirtiéndose en un jugador cada vez más específico. Iborra ya no es el llegador que tenía Unai Emery en Sevilla. Es un mediocentro defensivo lento pero ordenado capaz de abortar ataques rivales a partir de su magnífica lectura del juego, que le permite estar bien situado en todo momento.

La lentitud de Vicente Iborra le impide interceptar tanto como Étienne Capoue, lo que le resta valor a la presión del Villarreal cuando el 10 está en el campo en lugar del 6

Pese a todo, Unai Emery es un inconformista y le ha dado una vuelta más al rol de Capoue. Un experimento que se intentó contra el Espanyol. Yeremy Pino fue la estrella que más brilló por sus cuatro goles, pero no lo habría hecho sin la reorganización de la banda derecha que el técnico planteó. El extremo canario y de Serge Aurier desempeñaron un rol radicalmente distinto al que normalmente tienen Samu Chukwueze y Juan Foyth y que surtió un efecto maravilloso. Se repitió contra Osasuna, pero el éxito nada tuvo que ver.

Yeremy y Samu Chukwueze son los dos elegidos para dotar al Villarreal de desequilibrio por la banda derecha. Fotografías del Villarreal CF

El sistema de ataque estático habitual del Villarreal es un 1-3-5-2 o un 1-3-4-3. En él Juan Foyth se guarda la posición como central derecho mientras que el interior de su banda se mantiene pegado a la cal para dar amplitud al juego. Esto es así para que el Submarino aglutine el juego en el lado izquierdo con el jugador de banda pisando zonas interiores y el lateral proyectándose en ataque. En este panorama la banda derecha adquiere un rol secundario, ya que solo se activa cuando el equipo consigue atraer el bloque rival en el otro lado y Dani Parejo o Pau Torres giran la presión con un desplazamiento que deja al extremo derecho con espacio y tiempo para encarar y desequilibrar.

El parto: así nació un nuevo Capoue

Por tanto, lo que pide Unai en estas situaciones a su lado derecho es que el lateral y el pivote sean conservadores para compensar las subidas de los jugadores del lado izquierdo mientras el interior aguarda paciente a que le llegue un balón en condiciones para encarar. La entrada de Aurier, sobre todo, y Yeremy cambió esto y repercutió también en el nacimiento del nuevo Capoue. Contra Espanyol y Osasuna se pudo ver como el lateral costamarfileño ganaba altura y asumía el rol de dar amplitud para que el canario tuviese libertad para sumarse como un delantero más con libertad para intervenir en distintas zonas del campo. Para que esto fuese posible, alguien debía guardar la posición como falso central derecho y ese fue Étienne Capoue, que sorprendió desempeñando a las mil maravillas el rol que Unai le había encomendado.

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Étienne Capoue ya había jugado 38 partidos como central en sus inicios entre el Tottenham y el Toulouse. Fotografía; Tottenham Hotspur

En efecto, entre ambos partidos el número seis del Villarreal participó en 19 duelos, de los cuales ganó 16. Contra el Espanyol el francés se impuso en los cuatro duelos que tuvo, tres por el suelo y uno por alto, y contra Osasuna solo perdió tres de los once duelos que tuvo por bajo. Gracias a su imponencia en el uno contra uno, Capoue estuvo poco exigido en términos defensivos, puesto que no llevó a cabo ninguna entrada y solo una intercepción contra Osasuna, mientras que no fue regateado ni en una sola ocasión.

En salida de balón fue donde más sufrió, ya que entre sus muchas virtudes no está la de ser un futbolista excesivamente fino en el pase. Por ello, pese a ocupar una zona retrasada del campo (y por tanto poco congestionada) solo tuvo un éxito en el pase del 86 y del 90 %. Estos datos se ven influenciados en gran medida por su desacierto en los balones largos, puesto que solamente completó el 50 y 40 % de los que intentó en ambos partidos, mientras que en el pase corto su éxito estuvo entre el 93 y 94 %. Concretamente, contra el Espanyol intentó hasta 10 envíos de este tipo, que suponen un 17 % de sus pases totales, un porcentaje bastante inferior al 6 % que promedia en esta estadística, En todo caso, sus guarismos aún fueron superiores a los de su homónimo en izquierda, Pau Torres, que apenas tuvo un éxito del 80 y 84 % en el pase entre ambos encuentros, si bien el de Vila-real es un jugador que tiende a arriesgar con balón.

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