El Valencia visita el estadio de los Juegos Mediterráneos para enfrentarse al Almería, colista de la Liga. En la última visita valencianista, Pablo Hernández tuvo gran protagonismo proporcionando la expulsión deDiego Alves y un gol desde casi mitad del campo en la victoria 0-3 del cuadro de Mestalla.
Matías L. Sartori | NOSTRESPORT.COM
El pasado 25 de octubre, el Valencia CF hacía su última visita el estadio de los Juegos Mediterráneos donde se impuso por 0-3 en un gran partido de los Unai Emery que fabricaron innumerables ocasiones de peligro para hacerse con la victoria en el feudo almeriense.
Trascurría la octava jornada liguera. El Valencia se situaba en la sexta posición y aspiraba a su retorno Champions. Tras igualar con el Barcelona a cero en Mestalla, el equipo che viajaba a tierras andaluzas para reconciliarse con el triunfo. Y así fue.
El equipo de Emery sembraba el pánico en la portería de Diego Alves pero su actuación inmaculada mantenía la igualdad a cero. Villa -quien otro sino- sería el encargado de abrir el marcador, de cabeza, para darle la tranquilidad a los de Mestalla. Las oportunidades de gol seguían lloviendo. Hasta que Pablo Hernández cogió el balón para marcharse solo a portería aprovechando la salida precipitada de Alves que derrumbó al castellonse fuera del área y forzando la roja.
El extremo valencianista había terminado con la pesadilla almeriense. Pero esto sólo sería un aperitivo de lo que Pablo tenía preparado: en el minuto 74 aprovechó, una vez más, las facilidades que le brindaba el portero local, en este caso Esteban recientemente ingresado. El jugador blanquinegro vio al guardameta almeriense adelantado y remató a portería desde la mitad del campo. Golazo, y 0-2.
Mata sería el encargado de ponerle la guinda al pastel con otro remate a distancia, al borde del área, para sellar el triunfo y traerse los tres puntos para la capital del Turia.