El nuevo entrenador taronja, Neven Spahija, rompió la tradición que dice que los entrenadores de Pamesa siempre ganan en su debut en el banquillo azulejero, y no pudo evitar que los suyos cayeran derrotados en el Pabellón José María Martín Carpena de Málaga. El conjunto valencianista, a diferencia de otras ocasiones, puso esfuerzo y trabajo sobre la cancha, pero aún así adoleció de los mismos errores que se han visto a lo largo de la temporada.
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Eugenio Chillida | NOSTRESPORT.COM
El nuevo entrenador taronja, Neven Spahija, rompió la tradición que dice que los entrenadores de Pamesa siempre ganan en su debut en el banquillo azulejero, y no pudo evitar que los suyos cayeran derrotados en el Pabellón José María Martín Carpena de Málaga. El conjunto valencianista, a diferencia de otras ocasiones, puso esfuerzo y trabajo sobre la cancha, pero aún así adoleció de los mismos errores que se han visto a lo largo de la temporada, tales como una excesiva dependencia de los tiros de tres, y un bagaje muy pobre en el juego interior.
Unicaja saltó decidido a poner tierra de por medio en el marcador desde primera hora, y se situó en la pista mejor que Pamesa. Boniface Ndong, que fue duda hasta última hora, no acusó las molestias físicas, y empezó el partido de una manera brillante. En este primer cuarto los de Aíto García Reneses armaron un sistema defensivo impenetrable, y los de Spahija chocaban sin remedio contra ese muro. De esta manera, Unicaja maniató a los valencianos, se aprovechó de los sucesivos fallos en ataque de los azulejeros, y así logró hacer un parcial de 16-2 a falta de 1:30. El primer cuarto finalizó con un 22-9 favorable a los locales.
Festival de triples
En el segundo periodo comenzó pegando Unicaja, que enseguida colocó un llamativo 24-9 en el electrónico del Martín Carpena. En este momento los de Spahija despertaron y ajustaron las piezas que hasta el entonces no encajaban. El nuevo entrenador valencianista puso énfasis desde la banda en que los suyos no se acoquinaran ante el muro defensivo de los malaguistas, y buscaran otras alternativas para anotar cuanto antes. Así pues, los exteriores poco a poco empezaron a tomar más protagonismo, y Oliver, a base de triples, evitó que Pamesa se descolgara del encuentro de manera definitiva. Los cambios dieron sus frutos, y los taronja pudieron hacer un parcial de 2-10 a falta de 5:30. A partir de aquí comenzó una exhibición de triples por parte de las dos escuadras. Pamesa anotó tres tiros de tres de forma consecutiva, y así se metieron de lleno en la lucha por el partido (33-31). El choque se volvió loco, y a los triples de los valencianos respondían los locales con más triples. Hasta aquí los de Spahija se sostuvieron en el marcador por su gran eficacia en los tiros de tres (ocho de trece). Finalmente los dos conjuntos se fueron al descanso con 45-36 favorable a los locales.
Defensa impenetrable de Unicaja
En la reanudación del choque, Aíto García Reneses dejó claro que los suyos tenían que defender a Williams de manera asfixiante. No en vano, con dos minutos transcurridos en el tercer cuarto, el estadounidense, con una media de catorce puntos por partido, sorprendentemente aun no había anotado. El juego interior de Pamesa seguía sin aportar apenas nada (cuatro de siete en tiros de dos). Los taronja con el paso de los minutos volvieron a caer en la tela de araña de Unicaja, y el esfuerzo que ponían sobre la cancha no se tradujo en puntos, sino en pérdidas de balón. Así, el Málaga se volvió a ir trece arriba (60-47), con un gran Markus Haislip. Rafa Martínez empezó a soltarse, pero sus compañeros seguían fallándolo todo desde dentro. La única nota negativa en este cuarto fue la lesión de Carlos Cabezas, que se retiró lesionado con un esguince en el tobillo.
El mal juego interior: una losa demasiado pesada
El último periodo comenzó con un 2+1 de Rubén Douglas, y con Unicaja en ‘bonus’ desde el principio. Los pívots de Pamesa lo estaban pasando mal con Archibald y N’dong, pero aun así los de Spahija llegaron a creerse que podrían dar caza a los de Aíto García Reneses. El juego interior de los valencianistas seguía siendo bastante malo, todos los rebotes eran para los malaguistas, y por eso no se aprovechó ese ‘bonus’ de los malagueños. Una vez más eran los triples de Oliver los que mantenían a su equipo con vida. El bagaje anotador de los pívots de cada equipo (41-14 a falta de 1:30) , era una buena muestra del lastre anotador que arrastraba el Pamesa. Un triple de Claver y un parcial de 0-8 dieron la última esperanza a los valencianos, y abrieron un emocionante último minuto, aunque finalmente los taronja no pudieron concretar los ocasiones que tuvieron en los últimos segundos del partido, y la victoria se quedó en Málaga (82-75).
En conclusión, el croata Neven Spahija no pudo debutar el el banquillo de Pamesa con una victoria, ya que los taronja cayeron en el Pabellón Martín Carpena (82-75). Unicaja defendió muy bien su pintura, estuvo muy sólido defensivamente, y con unos grandes Haislip (26 puntos y 8 rebotes) y N’dong. Pamesa intentó mejorar, pero no pudo superar en ningún momento a un equipo que lleva veinte victorias seguidas en casa en la Euroliga
Los datos del partido
82 – Unicaja (22+19+20+21): Cabezas (8), Welsch (4), Kelati (13) Haislip (26), Archibald (4)- cinco inicial- N?Dong (13), Cook (2), Gomis (6), Cortaberría (3) y Jiménez (3).
75 – Pamesa Valencia (9+27+11+28): Williams (7), Douglas (10), Claver (19), Miralles (6), Perovic (2)- cinco inicial- Oliver (18), Kuqo (4), Avdalovic (3), Martínez (2) y Pietrus (4).
Arbitros: Mitjana, Oscar Perea y Peruga. Eliminaron por cinco faltas personales a Florent Pietrus, minuto 33 y a Thomas Kelati, minuto 37. Señalaron técnica por protestar a Williams, minuto 26.