David Ferrer ha caído derrotado ante Rafael Nadal en la final del Masters 1.000 de Roma por 7-5 y 6-2. El de Xabia no ha podido derrocar a su compatriota en un partido marcado por la igualdad entre ambos y las interrupciones provocadas por la lluvia.
Adrián Egea | NOSTRESPORT.COM
David Ferrer ha caído derrotado ante Rafael Nadal en la final del Masters 1.000 de Roma. El de Xabia no ha podido derrocar a su compatriota en un partido marcado por la igualdad entre ambos y las interrupciones provocadas por la lluvia.
El tenista alicantino comenzó muy concentrado la final, practicando un juego bastante agresivo en el saque que ponía en aprietos a Nadal. El transcurso del partido dejaba clara la igualdad entre los oponentes, tanto que el marcador llegó a reflejar un 4-4 antes de que la lluvia hiciera acto de presencia y se produjera la primera interrupción del partido. Ambos tenistas se retiraron a los vestuarios del Foro Itálico y, tras una hora de parón, reanudaron el encuentro bajo las oscuras nubes que cubrían el cielo romano. La final continuó con la dinámica previa a la interrupción: máxima igualdad hasta llegar al 5-5 después de que Ferrer no supiera aprovechar su ventaja con 4-5. A partir de ahí, el de Manacor llevó la iniciativa y se aprovecho de los errores del alicantino, al que pudo jugarle una mala pasada el exceso de confianza, ya que Nadal no estaba a un buen nivel. El primer set acabó con 7-5 a favor del tenista mallorquín, que tomaba ventaja bajo las amenazantes nubes.
El segundo set siguió el mismo guión que el primero. Ferrer volvió a colocarse por delante (0-1) y ponía de manifiesto que no daba por tirado el partido. Aún así, Nadal consiguió remontar (2-1) después de que el de Xabia cometiera dos dobles faltas consecutivas que echaron por tierra todos sus esfuerzos. Pero, sobre las seis y media de la tarde, la lluvia volvió a interrumpir el partido, esta vez durante casi dos horas, período en el que la organización llegó a pactar las 20:30 horas como tiempo límite para tomar una decisión sobre la continuidad del encuentro. Sin embargo, antes de la hora límite, la lluvia cesó y el partido pudo reanudarse. Parecía que la interrupción podía jugar a favor de Ferrer para que éste aclarase su estrategia de juego, pero no fue así. Desde la reanudación de la final, Rafael Nadal demostró por qué es el mejor tenista de la historia en tierra batida. Con un juego directo, el balear abrió brecha hasta ir por delante con 5-2 mientras la moral de un precipitado Ferrer descendía. Finalmente, Rafa ganó el último juego del partido fácilmente y, con ello, el segundo set y la final.
Con esta victoria, el de Manacor revalida el título que ya consiguiera el año pasado frente al serbio Novak Djokovic. Por su parte, David Ferrer pierde la oportunidad de conseguir su primer Masters 1.000, aunque puede sentirse satisfecho del nivel mostrado durante todo el campeonato.