Ana Cutillas Cañabate | NOSTRESPORT.COM
Llegaba el Hércules como uno de los mejores equipos fuera de casa,no había encajado ningún tanto lejos del Rico Pérez y le esperaba un Getafe dubitativo, sumido en malos resultados y lejos de aquel equipo pleno de confianza y buenas sesaciones. Intentó el equipo alicantino salir asustando, haciendo ver que lo sucedido ante Barcelona y Sevilla no había sido fruto de la casualidad. Royston Drenthe quiso ser protagonista y casi monopolizó el dominio del balón los primeros minutos del choque. Pero eso duró 19 minutos, lo que tardó Parejo en ganarle la partida a una defensa dormida y marcar de cabeza, sí Parejo de cabeza, el uno cero. Parejo fue el cerebro y se comió, junto con su fiel escudero Boateng a la tripleta Fritzler, Aguilar, Thiago que tan buen rollo nos dejó ante el Sevilla.
El Hércules no fue, pese a las ganas, ese equipo peleón e intenso de las primeras jornadas. No sé si por exceso de confianza o simplemente porque el Getafe fue mejor la primera parte acabó con otro buen balón de Parejo que Manu del Moral convertía e el 2-0. Casi sin hacer nada el Getafe dejaba casi liquidado un partido que se presuponía complicado para las huestes de Míchel.
Esteban tocó arrebato tras el descanso. Empezó a tocar teclas casi dede el inicio y antes del minuto 30 de la segunda mitad ya había puesto sobre el campo a Valdez, Tote y Sendoa para volver a meterse en el partido. Pero ni los nuevos, ni los que ya estaban tuvieron su día. Es cierto que presionó mucho más arriba y pisó más el área de Codina pero sin obligar al meta madrileño a realizar parada de mérito alguna. Mientras el Hércules buscaba la meta local, el Getafe se limitaba a esperar y buscar una contra para acaba sentenciando el choque. Pudo hacerlo Parejo, de largo el mejor del choque, con un libre directo que un sensacional Calatayud despejó en una parada absolutamente primorosa en el minuto 74; vuelo sin motor para desepejar con la mano derecha un balón que tenía toda la pinta de ser el 3-0.
Evitó Calatayud que ese tercer tanto llegara antes en otro par de ocasiones pero no pudo hacerlo en el minutos 82 cuando tras un contragolpe de manual Miku se plantó solo ante el meta alicantino para batirle y redondear un resultado más que justo.
Bajonazo de moral por la dureza del resultado y por la poca capacidad de reacción que demostró el conjunto de Esteban. Ahora, toca parar. Días por delante para meditar y para preparar el choque ante el Submarino Amarillo. Un partido para el que, en principio y a expensas de poder recurrir la tarjeta, no podrá contar con Abel Aguilar, que vió la roja directa de forma injusta aunque también ingenua cuando el partido estaba más que finiquitado.