El Levante no pudo obrar el milagro en el Vicente Calderíon y cayó 3-2 ante el Atlético de Madrid. Xavi Torres había marcado el empate provisorio y Rubén recortó diferencias en el descuento en un duelo en que quedó en manos de los colchoneros. El cuadro granota acumula tres derrotas consecutivas pero conserva la cuarta plaza.
Redacción | NOSTRESPORT.COM
El Atlético de Madrid confirmó dos sospechas que le caracterizan en los encuentros que viene disputando en el escenario del Estadio Vicente Calderón a lo largo de la presente competición; la ansiedad es un aspecto perceptible que se traslada a su juego, mermando de manera considerable su potencial, en fases muy determinadas de la confrontanción, mientras que, por el contrario, se muestra especialmente punzante cuando los partidos se descomprimen y surgen, como grandes latifundios, los espacios para dominarlos y percutir sobre la meta contraria defendida, en este caso, por Munúa. Es decir; la escuadra atlética cuando se lanzó al abordaje, activó sus sentidos y apeló a ese espíritu más subersivo que presenta, logró solucionar un choque que por momentos fue aspero, provocando las críticas y censuras de su masa social. Gregorio Manzano colaboró cambiando el planning del duelo a partir de las permutas establecidas.
Por su parte, el Levante también experimentó sensaciones contrapuestas sobre el verde del coliseo situado a la orilla del Manzanares. La entidad azulgrana, de negro y blanco en la cita liguera en la capital de España, mostró ese gen que lleva desde los albores de la competición que le impide claudicar y alejarse de las confrontaciones, por más que el relato de los hechos parezca contradecir esta afirmación, tras los goles atléticos, como evidencia la diana de Rubén en los minutos finales, si bien ha perdido ese sobresaliente rigor defensivo que le guió, en la claridad de la Liga, hasta cotas difícilmente imaginables. El encuentro dejó otra enseñanza para los hombres de Juan Ignacio Martínez. En ese sentido, podría decirse que fue didáctico.
El Levante tiene decido moverse por el fútbol y tratar de atrapar las victorias en el campeonato de la regularidad acentuando una perspectiva colectiva que prima en demasía sobre los valores individuales. Es innegable que habrá que reformular ese planteamiento para retornar a la versión más comprimida de semanas anteriores y sirva como base de este axioma la narración del gol que inauguró el marcador del Estadio Vicente Calderón. El grupo de Manzano formuló un contragolpe magistral, armado por Diego, que finalizó con el gol de Pizzi. El Atlético pilló al Levante fuera de sitio, totalmente desubicado en una contra con una clara superioridad de las camisetas rojiblancas sobre las negras. No es fácil encontrar un gol con esas características en el expediente actual del Levante en el formato liguero.
Si algo ha marcado al grupo es esa querencia a estrechar las líneas al límite para enclaustrar al rival manteniendo un orden supino, pero no fue el caso en una acción veloz. Se trata de uno de esos goles que provocan la pataleta y la ira de los conductores de los banquillos. El choque varió con la inclusión de Reyes en el verde y la libertad que adquirió Diego. Hasta ese momento, el Atlético trataba de llegar con mucha abordar el área de Munúa llegando con mucho toque y efectivos. Al Atlético le faltaba magia para romper el entramado defensivo foráneo. Quizás era demasiado previsible. El Levante no se muestra incómodo cuando el guión establece ese tipo de partidos. Los ha disputado en infinidad de ocasiones en esta Liga. El bloque se pertrecha atrás con oficio y disciplina y suele salir a la contra a la velocidad del sonido, si bien nunca merodeó con excesivo peligro sobre los dominios de Courtois.
Con todo, y como suele acontecer en los choques del ejercicio en recorrido, su momento apareció en el despertar de la reanudación de la cita. Xavi Torres apareció desde atrás por el balcón del área rojiblanca, enmascarado tras conectar con Barkero, aunque su disparo lo atajó el arquero. Sin pausas, fue Valdo quien se presentó ante Courtois proponiendo un reto dual sin más protagonistas que ellos dos. El meta fue exquisito en su respuesta no se venció, desactivando el amago hacia la derecha del internacional por Cabo Verde. Gregorio Manzano movió el banquillo y Diego quedó liberado reformulando la evolución del partido. Le acompañó Reyes. Pese a los contratiempos no se amilanó el Levante y Xavi Torres estableció la igualada en una convincente colada de Barkero con el habitual pase de la muerte, pero a esas alturas de la confrontación, el partido estaba embravecido. Remachó Adrián y pareció cerrar el envite Diego en una acción controvertida puesto que el futbolista local estaba en fuera de juego cuando le cayó un balón que impacta en Venta aunque se interpreta que el lateral asturiano habilita a su adversario al llegar el cuero desde sus botas. No obstante, el Levante no claudicó aunque su reacción fue inconclusa. Fuente: Levante UD