Soldado abusó de su ex equipo, el Getafe, y consiguió los cuatro goles del Valencia en el Coliseum Alfonso Pérez (2-4). Manu del Moral adelantó a los azulones, pero los che remontaron gracias al póker de su número 9. Mathieu fue retirado en camilla, y Sardinero maquilló el resultado con el segundo gol de los de Míchel.
David Gutiérrez | NOSTRESPORT.COM
Así de caprichosa es la vida. Tras más de dos meses sin marcar en Liga, y uno y medio sin hacerlo en partido oficial (desde el partido de ida ante el Schalke 04), el olfato de Soldado se reactivó en el momento justo: tras la defunción del padre de Guaita, en su vuelta a Getafe y coincidiendo con el peor momento del Valencia en la competición doméstica. Cuatro veces batió a su ex compañero Ustari. Póker de goles que sirvió para lograr una victoria balsámica (2-4), más práctica que teórica, más efectiva que imponente.
Al Valencia le cuesta demasiado poner en marcha su maquinaria cuando a Tino Costa le corresponde hacer las veces de creador. No parece que sea lo suyo, sin duda, cuando es su colega en la medular, Topal, quien busca más que él prodigarse en tareas de organización. Lo que ocurre es que entre unos y otros la casa sin barrer, y el Valencia se complica los partidos a sí mismo desde el propio planteamiento.
El buen gol de Manu del Moral, en el minuto 13, puso más cuesta arriba si cabe la contienda. Fue la única jugada clara, nítida, que se había vislumbrado hasta entonces, pero le sirvió al equipo azulón para adelantarse en el electrónico.
El Valencia trató de reaccionar, gracias a un inspirado Jonás (que da señales de que tiene muy buen fútbol en sus botas), y Ustari tuvo que repeler una gran ocasión de Soldado y su posterior rechace que trataba de cazar Ricardo Costa.
Fue lo más cerca que anduvo el equipo che de equilibrar el envite, que pintaba mal por el momento que atravesaba. Pero Soldado reapareció en el momento adecuado. En el minuto 46, cuando más duele, tras volver de los vestuarios. Aprovechó una asistencia de Mata para superar en velocidad a Cata Díaz y colársela al guardameta argentino.
El valenciano no lo celebró, pero tampoco se acordó de alzar al aire una camiseta de Guaita en honor a su difunto padre. Por esta razón, quizás, no tardó en repetir diana. En una jugada parecida a la del primer gol, el 9 blanquinegro, asistido esta vez por Jonás, consiguió el segundo de la noche. Se acercó al banquillo; le entregaron la casaca del portero de Torrent, y se la enseñó a todos los presentes en un bonito gesto.
Sorprendente reacción la del ariete y su Valencia, pero poco si la comparamos con lo que había de llegar. Dos goles más, uno de propia creación, otro por una nueva asistencia de Mata, elevaron el resultado hasta el 1-4, y sacaron las vergüenzas de un Getafe desconcertado.
Entonces, con los tres puntos en el bolsillo, Unai Emery levantó el pie del acelerador desde el banquillo, e introdujo a Maduro por Jonás, con el objetivo de contemporizar hasta el minuto final.
Un arranque de orgullo permitió a los de Míchel maquillar el resultado con su segundo gol, obra de Sardinero, y un larguero a la salida de un córner. Nada que hiciese peligrar seriamente la amplia renta de un Valencia que, gracias a un Soldado tetra goleador, arranca de nuevo hacia el objetivo de acabar la temporada en la tercera posición.