Quienes venían siguiendo a ambos jugadores jamás pudieron imaginar una final así. con un Ferrer desdibujado ante un rival que les salieron todas. Y es que Ferru no pudo sólo porque estaba enfrente el mejor Nadal, el mejor de la historia en tierra batida que parece haber regresado.
Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
Quienes venían siguiendo a ambos jugadores jamás pudieron imaginar una final así. con un Ferrer desdibujado ante un rival que les salieron todas. Y es que Ferru no pudo sólo porque estaba enfrente el mejor Nadal, el mejor de la historia en tierra batida que parece haber regresado.
Y es que Nadal se acercó al juego perfecto, y tuvo un nivel excelente, nada similar al Rafa que veníamos observando en Viña del Mar y en San Pablo. Pero fue increíble lo visto en la pista, un Ferrer que no estaba haciendo un mal papel, pero claro, enfrente tenía como define él a alguien que no es de éste planeta. Y hoy lo ratificó.
Sólo Nadal podría apabullar a un jugador completo y de primer nivel como Ferrer, solo Nadal puede hacerlo desaparecer con el nivel que mostró. Todos se imaginaban que éste Nadal ya no se vería más, que sólo era un recuerdo del mejor de la historia en arcilla. Pero hoy Rafa volvió de la muerte, como Superman y no hay ni kriptonita ni lesión en la rodilla que parezca frenarlo.
Y no hay gladiador de Jávea ni Iron Man que pueda con Superman. Lo increíble es que Ferrer no ha jugado mal, pero fue casi imposible jugar con un rival así enfrente. Y hoy eso ha sido, una batalla entre Superman y Iron Man, que a pripri parecía mucho más pareja ya que Superman buscaba regresar de la muerte. Y lo ha logrado. Rafael Nadal no se imaginaba volver a tener el nivel de antes, y por eso el héroe lloró luego de vencer al más duro rival de su vida: a si mismo.