La lluvia dominó la tarde en el Colombino y mojó la pólvora de un Villarreal triste como el día de Huelva. Fue el Recre el que decidió ponerle al mal tiempo buena cara y darles una alegría mayúscula a los pocos aficionados que se acercaron al estadio onubense.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
La lluvia dominó la tarde en el Colombino y mojó la pólvora de un Villarreal triste como el día de Huelva. Fue el Recre el que decidió ponerle al mal tiempo buena cara y darles una alegría mayúscula a los pocos aficionados que se acercaron al estadio onubense.
La etiqueta de favorito le está pesando demasiado al Villarreal y sobre todo a su técnico Julio Velázquez, que aparece como principal señalado de una mala racha que el Submarino Amarillo ya alarga a tres semanas sin conocer la victoria. Ante el Recre, el Villarreal pecó de cándido y, como casi siempre, de una alarmante falta de actitud.
Aunque la consigna desde el comienzo de temporada fuera que con el escudo no se ganan partidos, en la práctica el Villarreal aún no cree en esa frase, que probablemente sea la más importante. El Decano del fútbol español le dio un repaso táctico a Velázquez, que comienza a caminar sobre fuego.
Y eso que el Villarreal con la victoria como obligación, no cabía otra posibilidad. El feudo, no obstante, era el peor posible. El Nuevo Colombino era uno de los únicos dos estadios de la categoría de plata donde nadie había conseguido puntuar. Permanecería así al término de los noventa minutos.
Debut de Mariño bajo palos
La principal novedad en el conjunto de Julio Velázquez era el estreno de Diego Mariño en la portería. Tras los dos tropiezos consecutivos, parece que Juan Carlos ha sido el primero en recibir un toque de atención.
De todas formas, apenas tuvo protagonismo Mariño en la primera mitad. El dominio del Recre fue aplastante en los inicios del choque. Un ciclón albiazul mareaba al centro del campo amarillo y el área amarilla era de visita habitual, pero el Recreativo no concretaba sus llegadas.
Brozek, con un tiro alto en el tercer minuto, se encargó de avisar al Villarreal de que no iba a ser nada fácil superar a un Recre imbatido en casa. Chuli, la sensación de la temporada albiazul, tuvo la segunda poco después. El canterano del Recre pidió penalti, pero Lejeune estuvo correcto anticipándose a un más que posible gol. El central francés fue una de las notas positivas que dejó un día negro para el Villarreal. Suplía a Mellberg y lo hizo con la misma contundencia que defiende el sueco.
El Villarreal, desconcertado sin la posesión
El dominio local era incontestado y el Villarreal yacía desorientado, sin acabar de comprender qué era ser dominado. Reinaba el desorden en el centro del campo, donde el oficio y la perfecta presión del Recre se imponían en cada ocasión. La defensa salvaba los muebles de un Villarreal dormido.
Infinidad de corners tuvieron los locales para adelantarse en el marcador, pero ninguno aprovecharon. Alexander mostró un anticipo de su velocidad yéndose de media defensa amarilla con una buena jugada entrando hacia la frontal pero Mariño estuvo bien colocado.
En el contraataque, llegaron las primeras señales de vida amarillas. Hernán Pérez la buscó por primera vez y su perfecta rosca se estrelló en el larguero del Recre. Ese disparo animó un poco al Villarreal. Minutos después, Mario cuajó una gran internada hasta línea de fondo y, cuando lo tenía todo para el pase de la muerte, busca un disparo que casi sorprende el guardameta local. Había despertado el Villarreal, que tuvo un par más hasta el descanso. El partido se había abierto pero el centro de operaciones del Submarino permaneció a medio nivel, con Cani y Trigueros demasiado irregulares.
Reacción fantasma
La segunda mitad inició distinta. La intensidad era mucho mayor y fue el Villarreal el que decidió que el partido iba ser de otra manera. Comenzando por una presión mejorada en la salida de balón, el Submarino intentó ahogar al Decano. Cani se mostró más participativo y la velocidad de Hernán Pérez se empezó a notar. Por desgracia para los amarillos, también se dejó ver su excesivo individualismo.
Uche, ovacionado por la grada local, entró sustituyendo a un apagado Cavenaghi en los primeros compases del segundo tiempo para darle más velocidad al naciente juego en ataque del Villarreal.
Pero cuando parecía que el Villarreal despertaba, un error en defensa mató a los de Julio Velázquez. Alexander fue un rayo y nadie le pudo parar, la zaga amarilla se vio totalmente superada. Nada pudo hacer Mariño ante un Alexander que celebró el gol haciendo piña con todos sus compañeros. Era el primer golpe y fue el definitivo, nunca revivió el Submarino.
Sin voluntad de enderezar las cosas
Al Villarreal le tocaba someterse a un cambio radical si quería pasar una semana tranquila. Las prisas sobrevinieron y el Submarino empezó a combinar, pero el no madrugar le iba a costar caro. Los tres puntos ya eran muy complicados y era esa su misión, empatar era inútil.
El reflejo de la impotencia amarilla fue un disparo desde su casa de Marcos Senna. Y es que la creatividad brillaba por su ausencia en el ataque amarillo, el peligro solo llegaba desde lejos. Muchos centros al área, todos insulsos. Además, sin el revulsivo de un Pandiani lesionado, Uche no acababa de entender su papel en el campo. Los minutos se acababan.
Mientras, el Recre sí interpretaba bien su rol, tenían el saco con los tres puntos en su mano y para cerrarlo solo necesitaban hacer lo que mejor sabían: mantener el orden. El ímpetu le duro muy poco al Villarreal y la voluntad de sacar las cosas adelante y voltear el encuentro era nula. El Recre dormía el duelo y provocaba la exasperación del Submarino, que vio tres amarillas en un minuto.
El Recre sentencia en el descuento
Para colmo, a diez minutos del final Hernán Pérez era expulsado por doble amonestación. Con diez y sin patrón, el choque estaba sentenciado. El Recre no tuvo que sudar mucho ante un Villarreal sin sangre. Moi Gómez tuvo la última para el Submarino pero Alejandro estuvo perfecto en la única acción en la que se le requirió.
En el último suspiro y con Musacchio y Lejeune en el área onubense, Jonathan Valle enterró al Villarreal con un potente disparo que se coló por el palo de Mariño. Fue el punto y final perfecto para otra victoria más del Recre en casa.
Nadie supo qué hacer en el Villarreal y Velázquez analizaba en la banda el desastre organizativo de su equipo. Del buen despegue en las primeras jornadas, el equipo castellonense ha pasado a unas turbulencias muy peligrosas para su vuelo, si es que quieren que sea de un año. La semana se antoja muy dura para Julio Velázquez.