Redacción I NOSTRESPORT.COM
Tras el encuentro frente al Tenerife, el comentario más extendido en la grada del Rico Pérez era que con esta actitud la salvación es totalmentle posible. Cuando el conjunto tinerfeño puso el 0-2 en el marcador, los fantasmas volvieron a aparecer sobre el estadio alicantino, sin embargo el sábado se veía que el equipo podía, estaba enchufado al partido y con el nivel de activación necesario para un encuentro de esas características.
En la reanudación, el cuadro de José Carlos Granero dio un giro completo y empezó a poner cerco a la portería defendida por Luis García. Fruto de ello, el Tenerife se fue diluyendo y solamente tuvo una ocasión clara de gol que Queco Piña solventó perfectamente.
Otra vez, el técnico alicantinista acertó con los cambios realizados y la entrada de Ismael y Abel Buades dotaron al equipo de la consistencia necesaria para luchar por la remontada.
Con la segunda parte realizada con los celestes, los fantasmas de la primera mitad desaparecieron y la grada despidió al equipo con una ovación fruto de la conexión entre equipo y afición. Tal y como afirmó en rueda de prensa José Carlos Granero, "el equipo si que estuvo a la altura de la afición"