viernes, octubre 9, 2026
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Venganza sin brillo

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España necesitó 86 minutos para materializar su dominio, pero fue claramente superior y mereció más goles ante un rival muy digno. Del Bosque alineó un equipo radicalmente diferente de salida al que se enfrentó a Arabia Saudí; luego puso en juego toda su artillería ofensiva para asegurar el triunfo.

Redacción | NOSTRESPORT.COM
España necesitó 86 minutos para materializar su dominio, pero fue claramente superior y mereció más goles ante un rival muy digno. Del Bosque alineó un equipo radicalmente diferente de salida al que se enfrentó a Arabia Saudí; luego puso en juego toda su artillería ofensiva para asegurar el triunfo.

La aventura española en Innsbruck, de donde tan buenos recuerdos tiene la selección española, se cerró con una victoria ante la República de Corea. Para la despedida, Del Bosque optó por una formación radicalmente distinta a la del partido ante Arabia Saudí. Sólo dos jugadores, Ramos, que hizo de capitán, e Iniesta repetían de salida. El técnico daba así respuesta efectiva a su deseo de que todos los que se habían desplazado a Austria actuaran en algún momento de la corta gira y, en especial, algunos jugadores que precisan de minutos para recuperar su forma, el mismo Iniesta y Cesc.

Como Arabia Saudí, la República de Corea no saltó al campo con sensación de inferioridad. Ni mucho menos. Que España presentara una formación lejos de la que parece titular no fue un elemento de distracción, sino todo lo contrario. Alimentó sus ansias y España sintió pronto el aliento en la nunca de la fortísima presión de los coreanos, que decidieron cortar todas las vías de creación a base de tratar de asfixiar a los volantes españoles. Ésa presión la sintieron especialmente Cesc e Iniesta, a los que Kim Jung Woo y Ki Sung Yueng, respectivamente, no dejaron ni respirar durante un buen rato. En realidad, el mensaje que había decidido su técnico era el de que la circulación de balón entre los mediocampistas españoles tenía que ser atajada a costa de lo que fuese. Una notable fortaleza física, aunque de corta duración, dio alas en ese sentido a los asiáticos.

España no encontró en la primera mitad del periodo inicial el ritmo requerido ni más alivio en la zona ancha que el que producía Navas por su rapidez y sus ganas de destacar. Iniesta, Cesc y Mata no dispusieron ni de un segundo para pensar y, por si fuera poco, la República de Corea añadió s a su fortaleza inicial un ritmo rápido y sumamente incómodo que fue difícil de contrarrestar. España llegó con cierto peligro por primera vez a los 20’ con una aparición de Mata, que salvó apuradamente el guardameta Lee Woon Jae.

Frente a rivales así son precisas cierto tipo de soluciones. Correr más que los coreanos no era fácil. Había que tocar, tocar mucho y en corto, que es la principal virtud del campeón de Europa, para desgastar al adversario. Pero previamente, claro, había que adueñarse del balón, a lo que no estaban dispuestos los pupilos de Huh Jung Moo. Antes incluso del remate de Mata, Kim Jung Woo lanzó un derechazo que Reina vio pasar como un misil a un palmo de su poste izquierdo. El sobresalto no se repetiría hasta la última jugada de la primera mitad porque poco a poco los coreanos sintieron el desgaste de su fulgurante salida y porque, esencialmente, Iniesta empezó a hacerse mucho más compañero del balón de lo que lo había sido entonces. La suma de ambos factores equilibró el choque, en el que España siempre buscó pegarle un bocado definitivo a la zaga coreana por la banda del hiper activo Navas. El sevillano no se cansó de correr, de subir, de buscar el balón, de inquietar, en fin, a una defensa que no sabía por dónde iba a aparecer y, en consecuencia, como meterle mano. A los 35’, y fruto de la deriva que empezaba a tomar el partido, España pudo inaugurar el marcador, tras una jugada por la izquierda a la que puso la guinda Cesc con un remate alto que devolvió el travesaño.

Antes de concluir la primera mitad, el seleccionador de la República de Corea mandó a seis de los suyos a correr por la banda. Notó el técnico que el aire empezaba a fallarles a algunos de sus chicos, que no eran los del primer cuarto, que necesitaba de gente de refresco para tratar de parar a Iniesta y Cesc que habían empezado a emerger y, con ellos, la presencia de España y su contacto con el balón, que no sólo era más frecuente, sino más preciso. Inesperadamente, sin embargo, y cuando el primer tiempo expiraba, los coreanos estuvieron a punto de darle un golpe al marcador. Kim Jae Sung se quedó sólo ante Reina, que devolvió su primer remate y, después, el consecutivo de Yeom Ki Hun. El sobresalto había sido evitado por uno de los tres magníficos cancerberos de que disfruta, y digo disfruta, la selección. A los cinco minutos de la segunda parte los que se preparaban en banda eran cuatro españoles: Xavi Hernández, Xabi Alonso, Villa y Pedro. Del Bosque había visto que, una vez dados minutos a los que lo precisaban, aquello requería otra respuesta en ataque. El seleccionador coreano llamó a rebato a otros cinco de los suyos.

El cambio fue demoledor para los coreanos en todos los sentidos. España jugaba con dos hombres claros debanda, Navas y Pedro; con dos medios centros ofensivos, Xabi Alonso y Xavi Hernández, porque Javi Martínez siguió por delante de la defensa, y con Villa para recibir. Es decir, casi todo su peso posible en ataque, lo que, naturalmente, alarmó a su rival, que empezó a ver que aquello no tenía más salida posible que una defensa a ultranza. La cuestión era saber si aguantaría la presión continua de un equipo resuelto a no regresar sin una victoria más en su mochila.

La última curva del partido se tradujo en una superioridad manifiesta de España, que, no obstante, volvió a sufrir otro susto a los 65 cuando un cañonazo de Kim Dong Jin con muy mala intención fue salvado “in extremis” por el cuerpo de su compañero Park Chu Young. Aquello fue el canto del cisne de la digna selección de la República de Corea en ataque, pero no defensivamente donde se mantuvo inabordable, obligando incluso a tener que echar mano de Silva a diez minutos del final para intentar acabar ganando el partido. Villa dispuso de tres ocasiones, la primera salvada por un defensa, la segunda por un resbalón inoportuno en un terreno demasiado resbaladizo y la tercera, incomprensiblemente, por el portero coreano para desesperación del “Guaje”. Éste tuvo que cambiar de gesto porque el despeje del guardameta Jung Sung Ryon acabó a pies de Albiol, que pasó el esférico a Navas, y éste enganchó un disparo enorme que se coló en el marco ante la desesperación de sus seguidores, que daban por hechas las tablas, y el entusiasmo de miles de españoles.

La gira se cerró con dos victorias al final de ambos partidos, pero ya sabemos que todos los minutos cuentan. Y con España, más.

Ficha técnica:

Campo: Nuevo Estadio del Tivoli. Partido conmemorativo del 60º aniversario del establecimiento de relaciones entre la República de Corea y España. Lleno (17.100 espectadores), con numerosa presencia de seguidores de ambos equipos. Presidieron el partido Matilde García Duarte, directora general de Infraestructuras del Consejo Superior de Deportes; Juan Luis Larrea, tesorero de la RFEF y delegado del equipo; Fernando Hierro, director deportivo de la RFEF; el presidente de la Federación Coreana de Fútbol y los embajadores de la República de Corea en España y Austria. Sergio Ramos actuó como capitán.

Resultado.- España,1 (Navas) ; República de Corea,0 .

1-0 (86’).- Navas recoge un pase de Albiol y lanza un trallazo imparable desde fuera del área que bate al portero.

Equipos:

España: Reina (Valdés, 46’); Ramos Marchena, Albiol, Capdevila; Javier Martínez (Silva, 79’); Navas, Cesc (Xavi Hernández, 46’) Iniesta (Xabi Alonso, 58’), Mata (Pedro, 58’); Fernando Llorente (Villa, 58’).

República de Corea: Lee Woon Jae (Jung Sung Ryon, 46’); Oh Beom Seok (Cha Du Ri, 80’), Cho Yong Hyung, Kim Jung Woo; ParkChu Young, Lee Young Pyo,Kim Jae Sung (Kim Nam Il, 46’), Lee Jung Soo, Ki Sung Yueng; Lee Chung Yong y Yeom Ki Hun (Ahn Jung Hwan, 65’).

Árbitro: El colegiado austríaco Robert Schörgenhofer.

 

Fuente y fotografías: http://www.rfef.es/

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