Mata debutó el pasado lunes como mundialista en la victoria de España frente a la selección de Honduras. El jugador burgalés, asturiano de adopción, sustituyó a Fernando Torres en la segunda parte de la contienda, convirtiéndose así en el séptimo jugador español que participa por primera vez en un Mundial en los dos partidos que el combinado español ha disputado en Sudáfrica.
David Gutiérrez | NOSTRESPORT.COM
Mata debutó el pasado lunes como mundialista en la victoria de España frente a la selección de Honduras. El jugador burgalés, asturiano de adopción, sustituyó a Fernando Torres en la segunda parte de la contienda, convirtiéndose así en el séptimo jugador español que participa por primera vez en un Mundial en los dos partidos que el combinado español ha disputado en Sudáfrica.
Piqué, Busquets, Silva, Navas y Pedro ejercieron su bautismo mundialista en el partido frente a Suiza, mientras que Arbeloa y Mata tuvieron que aguardar hasta el choque de ayer para estrenarse con la Roja en una cita de este jaez.
El jugador valencianista ocupó la posición de extremo izquierdo y se mostró activo durante los poco más de veinte minutos que estuvo sobre la alfombra verde. Tuvo incluso una opción de quedarse solo frente al meta hondureño, previa combinación con Cesc, pero no atinó en el control, que se fue largo y manso a las manos de Valladares.
No obstante, sería otro hombre con gran relación con Asturias y el Valencia, quien se erigiría como gran protagonista del encuentro. David Villa, el Guaje de Tuilla (rima involuntaria), se marcó una primera parte apoteósica desde el flanco izquierdo. Allí volvería loco a Mendoza con sus desbordes. Por dentro, por fuera… El ex valencianista atisbó una mina de opciones por esa banda, y atestó duros golpes para sacar el máximo provecho posible. Marcó un golazo, quizás el mejor del Mundial, fruto de una perfecta jugada en la que combinó regate, habilidad y definición. Definición, esa palabra que paradójicamente brilló por su ausencia una vez se hubo abierto la lata, que se dice que es lo que más cuesta. El caso es que Villa ya había galvanizado a la grada con un trallazo al travesaño al poco de comenzar.
En la segunda mitad, marcaría en el minuto 3 con un poco de fortuna, pero erraría una pena máxima que hubiera supuesto igualar en la lista de máximos pistoleros de la cita al argentino Higuaín. Quiso ajustar tanto que ajustó una barbaridad, pero en el lateral del poste que mira hacia el córner. Osea, fuera. Pero pasó rozando, eso sí. Una lástima. Volvería en los últimos minutos a apiadarse de Valladares y de su querida Honduras, fallando otra más de las infinitas oportunidades que España ostentó ayer para redondear el resultado.
Por su lado, Capdevila participó los noventa minutos, al igual que en el partido inicial. Tiene, puede que por aburrimiento, la tendencia de dejarse caer hacia el centro y deja el lado derecho del ataque rival peligrosamente desguarnecido. El jugador del Villarreal, no obstante, no apoyó prácticamente a Villa en ataque. El asturiano no lo necesitó y además, por la otra banda Ramos sí que se mostró colaborativo con su paisano Navas. Se mantuvo conservador y Puyol y Piqué lo agradecieron a la hora de evitar que las hordas hondureñas se lanzasen al contraataque.
A España le faltó eficacia cara a gol, y algo de gasolina en el tramo final del partido en el que el valencianista Mata debutó en un Mundial. El extremo izquierdo che deberá agradecer a su ex compañero Villa ese par de goles que endulzaron su estreno, y que hicieron que esa sensación agridulce que a todos les quedó tras el partido no acabara siendo agria a secas. Habrá que afinar la puntería, Chile no es Honduras.