El Power Electronics perdió su imbatibilidad casera en la ACB tras una desastrosa segunda mitad contra un Real Madrid que se mostró en ella muy superior.
Alberto Chilet | NOSTRESPORT.COM
Más tarde o más temprano tenía que llegar. Estaba claro que cuando llegara iba a doler, y ha dolido. El Power Elecctronics ha perdido su imbatibilidad casera ante el todopoderoso Real Madrid, una derrota dolorosa por llegar tras la gran victoria ante el Unics Kazan, una derrota dolorosa por llegar después de una espléndida primera parte.
El Power salió concentrado a la pista, hizo un gran primer cuarto y pese a que el Madrid con suerte se lo llevó en el último segundo, no se vino abajo y volvió a salir al 100% en el segundo. De la mano de Kelati y un gran Rafa Martínez consiguió empatar y anular los ataques blancos, llegando con 7 puntos de ventaja al descanso. Todo hacía indicar que iba a ser una gran noche, pero cuando las cosas no salen poco se puede hacer.
Poco se pudo hacer cuando las canastas en ataque no entraron. Poco se pudo hacer cuando Reyes anotó de tres y rompió una y otra vez la defensa taronja para encestar con facilidad. Poco se pudo hacer cuando Llull encontró los espacios para asistir a sus compañeros o cuand Jaric anotaba tras penetrar a canasta. Y es que el Madrid tiene 11 jugadores que serían titulares en cualquier otro equipo y si algunos de ellos tienen el día es imposible pararlos. Se tenía que notar la amplitud de plantilla, el presupuesto que se ha gastado para formar al equipo blanco, lo que se ha invertido en el proyecto.
Pero la derrota sirvió para algo más. El Power demostró que no le falta calidad y juego para poner en aprietos a un equipo que está en los cuartos de final de la Euroliga, que lucha por acabar con la hegemonía del Barcelona en la ACB y que fue finalista de la Copa del Rey. Cuando De Colo, Martínez y compañía están acertados, pocas defensas pueden pararlos, ni siquiera la del Real Madrid. En la primera mitad el Power mantuvo el nivel pese a cargarse de faltas, no permitió tiros fáciles haciendo que los blancos fallaran en numerosas ocasiones, y supo encontrar los momentos para romper su defensa.
El Power Electronics no hizo un partido perfecto, pero se ha confirmado como el cuarto mejor equipo de la ACB, y ha demostrado que si lo hubiera hecho, habría luchado por la victoria hasta el último segundo.