El valenciano Óscar Ponce camina con paso firme y decidido hacia los Juegos Paralímpicos de Londres de 2012. El jugador de tenis de mesa de la Pobla de Farnals tiene muy cerca su clasificación para la competición más importante del mundo.
Redacción | NOSTRESPORT.COM
El valenciano Óscar Ponce camina con paso firme y decidido hacia los Juegos Paralímpicos de Londres de 2012. El jugador de tenis de mesa de la Pobla de Farnals tiene muy cerca su clasificación para la competición más importante del mundo.
Ponce es un palista con discapacidad intelectual que entrena en el club local de la Pobla de Farnals. El tenis de mesa le ha servido de escuela de vida y muchos años después de su inicio en el deporte se encuentra a las puertas de unos Juegos Paralímpicos.
El palista valenciano reconoce que los Juegos se han convertido en su gran meta, aunque sin obsesionarse: “Me encantaría ir a Londres, mi ilusión es traerme una medalla si consigo participar. Ahora mismo soy quinto en el ránking mundial pero tengo el Campeonato del Mundo de Polonia en el que tengo que hacer un buen papel”.
El tenis de mesa, una forma de socialización. “El tenis de mesa me ha ayudado a hacer amigos, divertirme y, sobre todo, salir de casa”, explica Ponce, que se emociona cuando habla de Juan Arias, ‘el ángel’.
“Hay mucha gente que se sacrifica por mí como Juan Arias. Yo le llamo ‘el ángel’. Ha conseguido que salga de casa y que me sienta como una persona más”, relata Ponce sobre su entrenador.
Sus relaciones personales con sus compañeros se han convertido en una de sus fuentes principales de motivación: “Me encanta salir con la gente e irnos a tomar algo. Me lo paso muy bien. Es muy agradable que mis amigas del club se sienten conmigo y me cuenten sus cosas”.
La Pobla de Farnals lo ha nombrado hijo predilecto y él está muy agradecido. “A veces me paran por la calle y me dan ánimos para que siga jugando igual. Mi familia se emociona mucho cuando ven que todo esto lo he conseguido por mí mismo”, cuenta. Incluso, está previsto que una calle tenga su nombre.
Las injusticias no van con Óscar. Desde pequeño ha creído en las personas y ahora no duda: “Mis padres y mis hermanos me enseñaron que todos somos personas. Es lo más importante. Además, toda la gente de mi entorno quiere que haga todo lo que hace una persona. Quieren que me mueva. Y yo lo hago”, relata el jugador internacional absoluto por la selección nacional de tenis de mesa.