Tras ganar la Copa de la Reina, Elisa Aguilar hizo unas primeras evaluaciones del encuentro, destacando sobre todo, el comportamiento de los aficionados de ambos equipos.
Mari Carmen Montes | NOSTRESPORT.COM
La Copa de la Reina despertaba gran interés entre los aficionados por su importancia para el baloncesto femenino. Pero otro aspecto que sumó puntos en la final fue poder ver a dos grandes jugadoras como son Elisa Aguilar y Amaya Valdemoro enfrentarse a su anterior equipo. Era la segunda vez que lo hacían, tras el partido de Liga Regular disputado durante el pasado mes de diciembre en el Cerro del Telégrafo, pabellón del Rivas Ecópolis.
Tras ese partido de Liga en el que el Ros consiguió traerse la victoria a Valencia, Aguilar afirmaba sentirse muy querida por la afición valenciana, que siempre la había tratado con muchísimo cariño. Y en esta final, esta jugadora ha podido sentir las mismas sensaciones que aquella vez. “La gente de Ros, en particular conmigo, siempre demuestra un cariño especial”, comentaba Elisa.
Es el quinto año consecutivo que tiene la oportunidad de levantar la Copa de la Reina, aunque en esta ocasión vestía otros colores. A pesar de ello, esa afición “de 10”, como ella misma calificó, “ha hecho que esta copa sepa muy bien porque también la he podido ganar con la afición del Ros”, club en el que ha pasado “ocho maravillosos años” y del que se ha llevado, además, la estima del Presidente y la familia Ros.
Actualmente se encuentra en un club con un gran potencial y grandes jugadoras que van a luchar duro por demostrar que los pequeños equipos pueden lograr grandes victorias. “Si nos ganaban no iba a ser porque bajáramos los brazos, es una mentalidad que queremos que sea la filosofía del equipo”. Una mentalidad que, de momento, las ha llevado a conquistar uno de los grandes títulos del baloncesto femenino español.
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Foto: FEB