Baba Diawara capitalizó la cita amistosa ante el Cuenca del pasado jueves. El futbolista de origen senegalés, cedido por el Sevilla, estrenó su condición de jugador adscrito a la disciplina levantinista trufando su actuación, sobre el verde del coliseo de La Fuensanta, con la consecución de las dos primeras dianas del choque ante el Conquense (1-3): "El míster me está ayudando mucho y el vestuario es una familia".
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Baba Diawara capitalizó la cita amistosa ante el Cuenca del pasado jueves. El futbolista de origen senegalés, cedido por el Sevilla, estrenó su condición de jugador adscrito a la disciplina levantinista trufando su actuación, sobre el verde del coliseo de La Fuensanta, con la consecución de las dos primeras dianas del choque ante el Conquense (1-3). Es obvio que Baba recupera sensaciones, situado en el interior del campo, si bien en su discurso incide en otros aspectos que acentúa por sus connotaciones. El ariete se siente fortalecido por el grupo y por el preparador. “El técnico confía en mí. Me está ayudando mucho. El vestuario es una familia. Encontré aquí un buen vestuario.”, manifiesta con ilusión.
Los goles materializados no nublan su pensamiento. El atacante sigue trabajando al máximo para alcanzar el estado físico óptimo después de su tardía incorporación al Levante. “Me encuentro muy bien, pero no estoy al cien por cien todavía. Me falta un poco de ritmo”. ¿Y se ve con la camiseta de titular ante el Real Sociedad? Hay cuestiones y respuestas que son eternas en el fútbol. “Eso depende del míster. Yo no puedo hablar nada de esto. ¿Y a la afición le promete goles? “Estoy aquí para hacer gol, pero prometer… Voy a trabajar al máximo para hacer goles”.