Ayer se cumplió una semana del increíble triunfo de la selección española en el Mundial de Sudáfrica. España lo celebró a lo grande y en varias poblaciones del país se realizaron grandes despliegues técnicos para ver el partido. Es el caso de Elche, cuyo Ayuntamiento ubicó una pantalla de 25 metros cuadrados en la Plaza del Congreso Eucarístico. Nostresport te muestra cómo fue la noche ilicitana.
Adrián Egea | NOSTRESPORT.COM
Ayer se cumplió una semana del increíble triunfo de la selección española en el Mundial de Sudáfrica. España lo celebró a lo grande y en varias poblaciones del país se realizaron grandes despliegues técnicos para ver el partido. Es el caso de Elche, cuyo Ayuntamiento ubicó una pantalla de 25 metros cuadrados en la Plaza del Congreso Eucarístico. Nostresport te muestra cómo fue la noche ilicitana.
A las 19.00 horas la Plaza ya estaba abarrotada de hinchas de la Roja acompañados por banderas, camisetas, pelucas y bufandas en honor a la selección española. Tampoco faltaron las vuvuzelas, las bengalas y caras pintadas con los colores rojo y gualda. Además, sobre las 20:15, el alcalde, Alejandro Soler, desplegó en compañía de varios concejales de la ciudad una bandera española con el mensaje “Elche con la Roja”, en referencia al apoyo incondicional de la ciudad de las palmeras con la selección nacional.
La tensión y la emoción aumentaban conforme se acercaba el comienzo del partido (20:30) y los nervios se desataron cuando Howard Webb, árbitro de la finalísima, dio el pitido inicial. Entre cánticos llegaron las primeras ocasiones para España, que dominaba el encuentro, pero las voces de ánimo se convirtieron en rostros preocupados cada vez que Holanda pisaba el acelerador y ponía en aprietos a Casillas.
Tras noventa minutos, llegaba la prórroga y a nadie en la Plaza ilicitana le quedaban uñas que morderse. El fútbol no hacía justicia a un equipo que merecía la victoria, tanto por juego como por afición. Pero a cuatro minutos del final de la prórroga apreció Iniesta con su importantísimo gol para deleite de los aficionados de Elche, a los que todavía les quedaban cuerdas vocales para cantar el gol y el posterior triunfo durante toda la noche.