jueves, noviembre 5, 2026
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Desilusión amarilla en el Pizjuán

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El Villarreal cedió los tres puntos de la manera más tonta posible. A falta de diez minutos Cani y Vietto inventaban un gol rompequinielas, pero dos errores infantiles condenaron al submarino una derrota cruel. Gio, desentonado toda la noche, cometió un penalti en el descuento que Bacca no perdonó. Y lo que iban a ser tres grandes puntos, de esos que otorgan alas y prestigio, se quedaron en caras largas y un panorama en el que lo único que importa es recuperar la moral para el duelo más exigente. El Valencia espera, Europa se aleja.
El duelo comenzó como los intrigantes cara a cara de púgiles que saben que se respetan mutuamente. Baile de pies y alternancia de miradas. Emery ya había avisado de que este era el choque más importante de la temporada y el Villarreal se apuntó a la cita. La primera ocasión de peligro llegó gracias a la insistencia de Moi Gómez, que provocó una falta lateral a los diez minutos. Pero nada, aunque así sirvió para empezar el lío. El ritmo aumentó y llegaron los primeros puñetazos, metafóricos, poco a poco.
Marcelino había dado la orden de presionar arriba y, en la mayoría de las tentativas sevillistas, la bola no pasaba de Bruno y Trigueros. La maquina amarilla funcionaba bien y en una de esas llegadas Bruno tuvo el primero con un gran chut desde la frontal que se marchó por dos palmos. El Sevilla se dio cuenta de que tenía que contestar y lo hizo por mediación de Deulofeu en una genialidad que se fue al palo pero a punto estuvo de ser uno de esos goles olímpicos que se guardan grabados. Gameiro también se apuntó a la toma del partido y puso a prueba a Asenjo con un fuerte disparo raso.
Beto, salvador
Para el ecuador de la primera mitad el dominio ya había mudado de lado por completo, pero el orden táctico del submarino. Cuando menos lo parecía, un balón parado dejó la mejor ocasión del encuentro…Y de lado del Villarreal. Beto, atentísimo, hizo el doble paradón de la jornada.
Manu Trigueros reventó el balón con una falta lejana que el portugués acertó, al menos, a despejar. Eso sí, el esférico se le quedó centrado a Uche, que en segunda instancia volvió a fusilar. Es de esas veces en que lo fácil es el gol y en las que el delantero ya tiene pensada hasta la manera de celebrar el gol. Solo que una pierna extendida en el último momento salvó al Sánchez Pizjuán de irse al descanso con un marcador en contra inesperado.
Centro del campo de lucha integrísima
El agotamiento de la primera mitad propició que los veintidós salieran con menos fuerzas en la reanudación de la contienda. Como en la primera mitad, la sangre joven de Moi, que se aburría entre tanto control, movió la coctelera abriendo fuego con un gran pase filtrado hacia la misma frontal. Uche controló, se acomodó y volvió a tener el gol. Eligió el lado bueno engañando a todo el estadio pero su balón se fue fuera por milímetros.
El decorrer de los siguientes minutos, tras la segunda gran ocasión amarilla, fue desilusionante. El ritmo en las áreas mermó y continuó la guerra en el centro del campo. Luciano Vietto salvó al partido de acabar así. El argentino hizo el mejor trabajo que se le puede pedir a un delantero. Así de simple. Se movió, arrancó, probó, inventó y marcó. Un golazo, recordando al mejor Rossi. Medio gol fue de Cani, que la puso de primeras para que el ex de Racing pudiera elevarla. Enmudeció todo el mundo y solo faltaba que el Villarreal supiese controlar la partida para llevársela.
Final de locura
Pero las fichas aún iban a moverse mucho y de dos errores graves del submarino salieron las dos situaciones que convirtieron al choque en una desilusión demasiado grande para el Villarreal. De verse con los tres puntos en la zamarra de vuelta a Castellón a perder un partido clave para la moral amarilla. Una pérdida en el centro del campo llevó a un centro al área que Denis Suárez luchó hasta que consiguió conectar con el balón. Ni Gabriel ni Víctor Ruiz supieron despejar antes y Asenjo no llegó.
Ese empate fue solo a tres minutos del final, pero aún quedaba otro mundo por jugarse cuando el árbitro añadió cinco minutos. Y encima el Villarreal estaba con diez momentáneamente por unas molestias de Gabriel. El nerviosismo se apoderó de todos y Giovani, en un punto y final a su pésimo partido -y ya van unos cuantos-, cometió un penalti infantil cuando se relajó en exceso al sacar un balón del área. Bacca engañó y permitió a su equipo soñar con el coliderato, que ya es una realidad. Mientras, el Villarreal se aleja de Europa en una jornada en la que todos sus rivales ganaron. Y se desinfla en moral de cara al derbi.

Ficha técnica

Sevilla FC: Beto; Coke, Pareja, Carriço, Tremoulinas; Deulofeu (Aleix Vidal, 63’), Krychowiak, Mbia Banega, 81’), Denis; Bacca y Gameiro (Iago Aspas, 73’).

Villarreal CF: Asenjo, Mario, Gabriel, V.Ruiz, Jaume Costa; Bruno, Trigueros, Moi Gómez (Jonathan dos Santos, 62’), Cheryshev (Cani, 78’); Uche (Vietto, 66’) y Giovani.

Goles: 0-1, min. 79: Vietto. 1-1, min. 87: Denis Suárez. 2-1, min. 92: Bacca, de penalti.

Árbitro: Alejandro José Hernández Hérnandez (Comité de Las Palmas). Amonestó a Carriço (8’), Tremoulinas (63’) y Mbia (72’) por parte del Sevilla y a Cheryshev (20’), Moi Gómez (26’), Mario (66’) y Gio (85’) en el caso del Villarreal.

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Redacción de nostresport.com Desde el 01/02/2023 informando del deporte de la Comunitat Valenciana

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