Apenas una semana después de enfrentarse en Montecarlo, se repitió la historia en el Godó: David Ferrer y Rafa Nadal coincidían en una final sobre tierra batida. Y, nuevamente, el de Jávea no pudo con el número uno mundial, al que le bastaron dos sets (6-2 y 6-4) para ganar el abierto catalán por sexta vez.
Sergio Soler | NOSTRESPORT.COM Apenas una semana después de enfrentarse en Montecarlo, se repitió la historia en el Godó: David Ferrer y Rafa Nadal coincidían en una final sobre tierra batida. Y, nuevamente, el de Jávea no pudo con el número uno mundial, al que le bastaron dos sets (6-2 y 6-4) para ganar el abierto catalán por sexta vez.
El partido enfrentaba a las que, probablemente, sean en la actualidad las dos mejores raquetas sobre superficie lenta. Tanto Nadal como Ferrer llegaban en su mejor estado de forma a una final que ambos ansiaban disputar: el mallorquín, ante la posibilidad de seguir haciendo historia con su sexto título, mientras que, el alicantino, con estrenar su palmarés en el torneo nacional más prestigioso.
El gran tenis desplegado por Ferrer, tanto en Montecarlo como durante esta semana en Barcelona, hacía prever un partido más igualado de lo habitual, en el que el número uno podía ver tambaleado su trono. Pero, ya sobre la pista, no hubo lugar a la sorpresa.
Nadal mostró su superioridad desde los primeros compases: en menos de 40 minutos finiquitó el primer set con un contundente 6-2. Las cosas cambiaron en la segunda manga, cuando Ferrer fue capaz de colocarse con 4-2 a favor, gracias un tenis más agresivo que parecía poner contra las cuerdas al balear.
Sin embargo, el dominio por parte de Ferrer tuvo su fin cuando apareció el mejor Rafa Nadal, capaz de remontar el set, con dos breaks incluidos, para hacerse con el sexto Conde de Godó en su carrera profesional. Todo un récord.