J.M.Penadés | NOSTRESPORT.COM
El Alicante echó por la borda el magnífico trabajo realizado a lo largo de todo el partido en el último suspiro del encuentro ante un Celta que en ningún momento demostró ser mejor que el cuadro dirigido ayer por Asier Garitano. Un dos a dos que supo a poco. Los celestes hicieron lo más difícil. Remontaron el tanto inicial de Renan y empataron gracias a Azkoitia. Es más, incluso se permitieron el lujo de errar una pena máxima, o mejor dicho, que Notario, el meta local, adivinara la intención de Ismael.
Con todo, llegó la expulsión de Peña por una presunta agresión sobre Francisco, precisamente, el que firmó el segundo tanto alicantino, y primero que anota un delantero. Todo estaba a favor. Garitano movió el banquillo para perder tiempo. Salió al terreno de juego Catalá, mientras el cuarto árbitro mostraba el cartelón con el tiempo añadido: cuatro minutos.
Fueron los minutos malditos. En el último segundo, quizás pasado el tiempo añadido, Ghilas aprovechaba un rechaze de Unanua tras disparo de David Rodríguez para dejar el banquillo celeste enmudecido, al igual que a los pocos aficionados alicantinos que se dieron cita en Balaídos.