El CD Castellón ha afianzado sus opciones de meterse en la zona de ascenso en las próximas jornadas con una importantísima victoria en el complicado estadio de Ipurua ante el Eibar (1-2). Los de La Plana se colocan en la quinta posición y ya tienen a tiro de piedra el tercer puesto de la clasificación.
Redacción | NOSTRESPORT.COM
Recuperó la visión el CD Castellón. Lo hizo en uno de los campos más malditos de la categoría de Plata y en uno de los instantes más determinantes y capitales de la presente competición. Además, exhibió una dosis superlativa de orgullo para recuperar el trazo de un partido que se podía escapar de la manera más insospechada. O quizás de la forma más sospechada partiendo de la singularidad que confiere asentarse sobre el feudo de Ipurúa y aguantar noventa minutos. Y, en ocasiones, pueden ser muy largos. En un breve lapso de tiempo el enfrentamiento parecía escurrírsele como una anguila al CD Castellón. Suele suceder en estadio del Bajo Deva. El Eibar como local no necesita excesivos argumentos para marcar. Al gol del empate de Goiria en un balonazo que recorrió libremente todo el campo para colarse por el centro de la defensa le siguió la expulsión de Perico.
Todas las injusticias se materializaron en la cartulina amarilla que sorprendió al interior zurdo. Máxime tras el fragante penalti que todo Ipurúa observó tras una sucesión de endiablados serpenteos en el interior del área de Cuéllar. Con la excepción del colegiado. Se trata de un pequeño matiz, pero resulta trascendente. El juez supremo privó al cuadro de Pepe Murcia de afrontar el reto desde los once metros y castigó a su principal protagonista. De castigado a infractor. No es un juego de palabras. El encuentro parecía reproducir esa tendencia. El sol que inundaba el coliseo eibarrés en la segunda fase paradójicamente parecía eclipsar el incuestionable dominio albinegro. El cronómetro se posaba sobre el minuto ochenta. Entonces surgió la furia indómita de un colectivo que fue creyendo en sus posibilidades conforme se avanzaba la confrontación. La fe minimizó los devastadores efectos susceptibles de producirse. Apareció Tabares y restituyó el status quo anterior con determinación.
El CD Castellón marcó diferencias dentro del terreno de juego desde el mismo amanecer del envite. Y se dispuso a ganar el partido. Tuvo una claridad de ideas supina. Y en una instalación de los caracteres de Ipurua se agradece esa clarividencia. No existen muchas fórmulas magistrales para optar al triunfo en un territorio inhóspito para la mayoría de los clubes, pero esta tarde el CD Castellón contó con el factor diferencial derivado de un exhaustivo conocimiento del medio en el que tenía que competir. El CD Castellón descubrió la pretendida piedra filosofal para rememorar una victoria que se resistía desde los años ochenta. La sociedad albinegra narcotizó al Eibar esgrimiendo sus propias armas. La tenacidad, constancia, concentración, lucha y una actitud realmente homérica fueron una constante en la evolución de la confrontación. Desde esa perspectiva, jugó como solía en las anteriores jornadas; con alma y cabeza. La historia resalta que hay que sobrevivir a la estampida inicial en el coqueto feudo de Ipurúa. Sus jugadores se comportan en esa secuencia como auténticos búfalos en estado puro. Buscan la meta contraria con una voracidad encomiable. Suele ofrecer réditos. Es un estilo que tratan de perpetuar.
No obstante, no hubo una salida embravecida desde los vestuarios de las huestes de Manix Mandiola. Es más en ese ciclo en el que se suelen posicionar las argumentaciones el CD Castellón ofreció muestras de su extrema invulnerabilidad. Era un partido en el que había que actuar con el músculo bien tenso desde el suspiro primero. Los futbolistas de La Plana comprendieron este axioma y se entregaron con ardor y generosidad a un ejercicio de practicidad sobre el césped verde. El colectivo fue extremadamente cerebral. Sobresalió Dani Pendín en su regreso a la titularidad. Y le secundó Salas desde la mediapunta. El CD Castellón no desdeñó bajar hacia el averno de los infiernos para ascender a los cielos a la conclusión. Había una intensidad manifiesta en cada acción. En cada jugada y en cada metro del terreno de juego se disputaba la vida. Guerra de trincheras en la medular. Cicatrices y golpes por domesticar un balón que generalmente sobrevolaba el cielo de Ipurua. Los futbolistas albinegros aceptaron el desafio. Carlos Sánchez salió indemne del examen que supone hacer frente al juego aéreo que caracteriza al grupo azulgrana. Fue una constante hiriente para el Eibar que vio como se escapaba esta alternativa. La seguridad en ese capítulo fue mayúscula. El CD Castellón reafirmó en la reanudación sus postulados y aunó esta tendencia con sucesivas razias en las inmediaciones de la portería de Cuellar. Y llegó el gol de Perico tras un exquisito control rodeado de defensores. Y dibujó sus mejores instantes con una superioridad aplastante. Y la perenne sonrisa que se instaló en la expedición se convirtió en un valle de lágrimas tras la diana conquistada por Goiria. Hasta que apareció Tabares para redimir las penas.
LOS DATOS DEL PARTIDO
Eibar (1): Cuéllar; Txiki, Urzelai, Biel Medina, Raúl García (min. 46, Manel); Lombraña, Carmelo (min. 57, Yagüe), Insa (min. 74, Markel), Altuna, Del Olmo; y Goiria.
Castellón (2): Carlos Sánchez; Rafita, De Albert, Mora, Pedro; López Garai, Dani Pendín (min. 86, Zamora), Arana (min. 84, Nakor), Víctor Salas, Perico; y Tabares (min. 93, Txiki).
Goles:
0-1, m 48: Perico.
1-1, m 69: Goiria.
1-2, m 82: Tabares.
Árbitro: Alfonso Suárez, de Las Palmas. Amonestó a Carmelo, Urzelai, Biel Medina, y a los visitantes Tabares y a Perico en dos ocasiones, por lo que fue expulsado en el minuto 80.
Estadio: Ipurua
Incidencias: 2.300 espectadores
Fuente: www.cdcastellon.com