¿La injusticia o el buen hacer de las cosas? Una mezcla de ambas mantiene en vilo la supervivencia del deporte. Deudas, impagos salariales, falta de liquidez. Son las consecuencias de un endeble sistema y una desordenada dirección por parte de las entidades deportivas.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
¿La injusticia o el buen hacer de las cosas? Una mezcla de ambas mantiene en vilo la supervivencia del deporte. Deudas, impagos salariales, falta de liquidez. Son las consecuencias de un endeble sistema y una desordenada dirección por parte de las entidades deportivas.
El deporte español continúa con su deterioro. Una gestión nefasta y la crisis económica han castigado a clubes como el BM Atlético de Madrid, que durante esta semana ha anunciado su desaparición. Una deuda con Hacienda de casi un millón de euros ha tenido la culpa, cifra que ningún organismo ha querido solventar. La impotencia por no percibir apoyo económico alguno ha finalizado también con un mítico del fútbol sala, el Caja Segovia. Sin embargo, en el mundo del balompié, plantillas como el Atlético o el Deportivo deben cantidades estratosféricas y siguen a sus anchas.
Situaciones como la del BM Atlético de Madrid la viven a diario la mayoría de los equipos españoles. Su afán y dedicación, en este caso por el balonmano, sin percibir remuneración alguna conservan los cimientos del mismo. Sin ellos no sería posible su existencia.
Sueño cumplido
La Comunidad Valenciana no queda exenta del problema. El Elche Mustang Femenino ya rechazó una invitación hace dos temporadas para jugar en Europa. Sin embargo, la insistencia del equipo presidido por Diego Agulló ha obtenido recompensa. Las de José Ignacio Prades lograron este año el subcampeonato en División de Honor y la consiguiente clasificación para disputar la EHF. Más que un sueño parecía una utopía que las chicas pudieran jugar competición europea debido a la actitud poco receptiva de los organismos, pero el esfuerzo de la directiva, presidida por Diego Agulló, la Fundación Pascual Ros Aguilar y Mustang, posibilitarán su segunda participación en esta competición.
Hacienda tampoco perdona. El fútbol puede deber más de 900 millones y circular por el mercado de fichajes con cara sonriente. Para colmo, el ventajismo se extiende a tal grado que el 85% de esas deudas son aplazadas, cuando equipos como Atlético de Madrid o Deportivo adeudan juntos más de 200 millones de euros.
El caos y la injusticia se ceban con el más noble. La desaparición del BM Atlético de Madrid o el futuro incierto del Elche Mustang resultan un simple aperitivo del sufrimiento que acarrean a sus espaldas todos los amantes del deporte que viven anclados y apartados de los favoritismos que recibe el ámbito del balompié.
¿Es lógico que se permita la desaparición de un club con más de 30 años de historia? ¿Un equipo con una Copa Intercontinental, una Copa de Europa, un título de Liga y tres Copas del Rey merece tal castigo? Seguramente no, pero la realidad ha dejado sin inscripción a Caja Segovia para la próxima edición de la Liga Nacional de Fútbol Sala, confirmando su marcha tras 32 años repletos de éxitos.
Ascenso trágico
Uno de los casos más graves a nivel deportivo reside en Alicante. El Lucentum se ganó en la cancha su regreso a la ACB, pero por falta de recursos se ha visto obligado a rehuir de la plaza y a inscribirse tanto en la categoría LEB como en la EBA, debido al desconocimiento de si podrán hacer frente o no a los gastos.
En fútbol también predomina la escasez, pero en divisiones inferiores. La U.D. Salamanca ha dicho adiós, una entidad con amplia historia que ha ido decayendo hasta el día de su sentencia final.
La lista de problemas posee un techo ilimitado, la situación no mejora y el declive de los equipos adquiere sensaciones cada vez peores. Todo está pendiente de un hilo. La crisis hace lógicos los recortes, pero extiende la injusticia hacia los clubes más humildes. Una situación que demuestra la endeble estructura del sistema cuando las complicaciones llaman a la puerta.