El Levante ya no tenía alieciente para jugar las dos jornadas que quedan, lo único que quedaba era ese orgullo herido. Ese orgullo que hace tan solo un año atrás era la revelación de la Liga. Y después de tanta suspicacia y tanta polémica el Levante volvió a ser el Levante y silenció a San Mamés con un gol de Juanlu.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
No era un partido intrascendente. Era historia del fútbol español y el Levante Unión Deportiva estaba invitado a participar en la fiesta. Lo que nadie esperaba es que los de JIM se impusieran en la despedida del más mítico estadio de la península ibérica. El corazón de San Mamés solo iba a latir 90 minutos más en partido oficial de Primera División -curiosamente queda por disputar un Athletic B y Levante B en la promoción de ascenso a la Liga Adelante- y Bilbao sentía como se le iba un pedacito muy importante de vida.
Los jugadores del Athletic sufrieron cada vez que una ocasión salía desviada o aparecía un soberbio Keylor Navas. Sufrieron porque querían darle el homenaje que San Mamés merecía, pero no pudieron porque Juanlu se coló en la fiesta anotando el último gol de la historia del tercer estadio más antiguo de España, que en unas semanas se convertirá en polvo.
Pero el presente se disfrutó y 40.000 aficionados llenaron La Catedral para ver a once leones luchar en su césped por última vez. Enfrente estaba el Levante, que acudía sin nada que jugarse, al igual que el Athletic. Sea como fuere, aquello adquirió tintes de final para los locales, que tomaron la iniciativa. Había que poner el broche de oro a cien años de fútbol en Bilbao y los Toquero, Aduriz e Iker Muniain merodeaban por la portería granota.
Pedro Ríos da el primer aviso
Los intentos del Athletic eran en vano, porque los de JIM estaban muy bien colocados en defensa y salían a la contra en cuanto podían. Diop se vistió de Koné, ahora campeón de la FA Cup con el Wigan, y desquició por momentos a la zaga vasca. Pedro Ríos también apareció para disparar al larguero. Ese fue el primer aviso que dieron los valencianos de que no iban a ser convidados de piedra a la fiesta rojiblanca.
Poca acción más se pudo ver en el resto de la primera mitad. El Athletic se desesperaba y angustiaba por no ver puerta y el Levante estaba cómodo, probablemente disfrutando de tener el honor de asistir a la última sesión de La Catedral.
Juanlu se convierte en el último goleador de la historia de La Catedral
En la segunda mitad, el Levante dio el segundo aviso de la mano de Diop. Otro palo más que parecía decir que a la tercera, los granotas no perdonarían. El partido se rompió entonces y pudo vencer cualquiera. Entró Fernando Llorente, que también disputaría su último partido ante el Athletic. Silbado durante toda la temporada, la grada de San Mamés fue muy severa con él, quizá demasiado. No le perdonaron y él tampoco pudo marcar en su adiós.
Con la pitada a Llorente comenzó a fraguarse el final trágico de una historia tan bella como ha sido la de La Catedral. El Levante se soltó y siguió creando peligro mientras el Athletic decidió vencer o morir. El empuje de 40.000 gargantas que ocupaban los asientos de San Mamés por última vez no fue suficiente para cuajar el final feliz y, en una contra de esas que el Levante tiene como ataque de cabecera, llegó el gol de Juanlu. No habría tiempo para la reacción local y las lágrimas comenzaron a llenar el anciano coliseo.
Por siempre quedará marcado a fuego que el último gol en un encuentro de Liga en San Mamés lo firmó Juan Luis Gómez López, futbolista del Levante Unión Deportiva. También quedará para siempre en la memoria que aquel día, un 26 de mayo de 2013, el Levante se coló en la fiesta de despedida de San Mamés. Al finalizar todo, la sensación global era de nostalgia y pena. Nada volverá a ser como ahora es a partir de septiembre para los leones y su afición.
Si se le pregunta a cualquier jugador actual o pasado de la Liga, dirá que jamás se le ha erizado el vello tanto como en La Catedral. Ayer, ofició su último acto en Liga y el Levante se llevó una victoria que -aunque parezca mentira después de la mala segunda vuelta- le permite seguir soñando con Europa de cara a la última jornada. Agur, San Mamés.