Las caras de la afición amarilla al entrar a su estadio eran de concentración extrema. De responsabilidad añadida. Los ríos de gente que poblaron El Madrigal sabían que la cita era clave. Después de 38 jornadas en la Liga Adelante, gran parte del destino del Villarreal se jugaba en una tarde de sábado ante el Girona. Y así sucedió.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
Las caras de la afición amarilla al entrar a su estadio eran de concentración extrema. De responsabilidad añadida. Los ríos de gente que poblaron El Madrigal sabían que la cita era clave. Después de 38 jornadas en la Liga Adelante, gran parte del destino del Villarreal se jugaba en una tarde de sábado ante el Girona. Y así sucedió.
El submarino resurgió, el feudo amarillo se llenó como en las grandes noches europeas y el Girona claudicó tras 90 minutos de dura batalla por la Liga BBVA. El Villarreal superó a los catalanes en todos los aspectos y creyó más que nunca en el ascenso. Los de Marcelino rozan el objetivo con los dedos. Dos goles de Uche, dos de Perbet, un revolucionario Jonathan Pereira y el empuje de la afición sirvieron para que el Villarreal se colocase en segunda plaza, que da el ascenso directo a Primera División. Restan tres jornadas para el final del campeonato y el Submarino está justo donde quería estar. Ahora los amarillos deberán mantenerse. Tampoco será tarea fácil.
Uche abre pronto el marcador
El choque comenzó con ambiente de lujo y El Madrigal era una parte más de las fiestas de San Pascual que vive la localidad villarrealense. Las sensaciones positivas se transmitieron de la grada al césped en cuestión de milésimas y Uche pronto hizo que equipo y afición se compenetraran. Canteros rompió la defensa con un pase que solo vio él y el nigeriano, solo ante Dani Mallo, puso el primero en el minuto tres.
Los 2.000 aficionados gerundenses que había en el estadio enmudecieron ante tan apresurado varapalo y el resto de El Madrigal creyó que podía vencer al segundo. El Villarreal siguió muy enchufado en el partido y el Girona, con defensa de tres, estaba falto de ideas. La gran presión amarilla demolía la débil construcción albirroja y provocaba más de un cortocircuito en los de Rubi, que habían salido con un gol en contra desde el vestuario.
Los contratiempos siguieron para los visitantes, que vieron cómo Míguez caía lesionado a los diez minutos y era sustituido por Moisés Hurtado. Al Girona le faltaba frescura y quizá algo de descaro. Los catalanes estaban abrumados por lo que tenían ante sí. El Villarreal dominaba y demostraba verdaderamente ser un equipo de superior categoría. Los de Marcelino pudieron ampliar su renta pero lo dejaron todo pendiente para la segunda mitad. El dominio fue, como muchas otras veces, estéril. A partir del minuto 30, el submarino bajó el pistón y el Girona se estiró. Al fin y al cabo, estaban dentro del partido y debían despertar en algún momento. Juan Carlos despejó mal de puños una falta lateral y aquello significó el primer aviso del Girona.
El Villarreal deja abierta la puerta a la remontada gerundense
Jérémy Perbet disparó al muñeco un potentísimo disparo desde la frontal y el Villarreal vio cómo moría la primera mitad sin que el duelo estuviese resuelto a su favor. El 1-0 daba esperanzas al Girona y el estadio entero pensó en la remontada del Elche de hace tan solo dos semanas.
Cuando comenzó la segunda mitad, los peores presagios amarillos se cumplieron. El Girona era otro y Toni Moral golpeó con una vaselina de las que muy pocas veces se ven. Exquisita, soberbia. El submarino andaba perdido en el terreno de juego y Rubi les debió decir a sus jugadores que ellos eran los segundos: debían jugarle de tú a tú al Villarreal y creérselo. Lo dicho, Toni Moral levantó la mirada, vio a Juan Carlos adelantado y elevó la pelota desde fuera del área con Juan Carlos clavado.
Volvían los fantasmas al Villarreal, que padeció en cada ataque posterior de un Girona en el que, de repente, encajaban todas las piezas de ataque. El trío ofensivo gerundense tocaba a un ritmo que el submarino no alcanzaba. Felipe Sanchón mareaba a una zaga que tuvo que hacer malabares para mantener la compostura. Acuña tuvo una clarísima ocasión en el área pequeña pero la facilidad le cegó. Juan Carlos se la encontró y el corazón de los 20.000 amarillos siguió latiendo a duras penas.
El Girona continuó acechando con afilada espada a un Villarreal que salvaba el cuello por pura garra. Juan Carlos había fallado en el gol visitante pero mostró la fortaleza mental suficiente como para cuajar un partido excelente a partir de ese momento. Y Juan Carlos es, en cierta manera, el alma máter de este Villarreal. Si él lo siente, los demás se contagian. A media hora del final, el guardameta amarillo puso el punto de inflexión del partido con una parada clave a gran remate de Sanchón.
Jonathan Pereira revoluciona el Villarreal y Perbet sentencia
Las sensaciones volvieron a cambiar y, por arte de magia, regresaron a como estaban al principio. El Villarreal volvió a dominar después del intenso arreón gerundense y la nave amarilla, zarandeada violentamente por vientos albirrojos, estaba viva. Cuando el partido estaba más abierto y roto, el capitán Bruno Soriano enderezó el timón y la entrada de Jonathan Pereira sirvió para que los amarillos se pusieran viento en popa.
El canterano ocupó la banda derecha de un deslucido Aquino y revolucionó el choque en minutos. Pereira fue un incordio constante y, en una de las primeras, se permitió una delicatessen yéndose de su marca de rabona y centrando para Perbet. El francés puso lo que mejor sabe, el remate de gol. La emoción fue contenida en Vila-real, todavía quedaba mucho y el Girona se iba a enrabietar.
Los de Rubi se lanzaron arriba pero dejaron descubierta en demasía su parcela defensiva. Pereira y Uche tuvieron sendas oportunidades para sentenciar y, a la tercera, el Villarreal no perdonó.
Corría el minuto 80 y Cani robó un balón en el centro del campo. La zaga gerundense estaba descolocada y el aragonés aguantó hasta la frontal para dar el pase. Cani tenía hombres abiertos a sus dos costados pero decidió dársela al que nunca falla. Jérémy Perbet, hace medio año desconocido del fútbol, fusiló de primeras y estalló. Estalló él y estalló El Madrigal. Los jugadores del Villarreal formaron una piña sobre Perbet y ello fue símbolo de lo que sucedió en las gradas. La afición del Villarreal se había vuelto a enamorar de su equipo, un equipo que después de mucho tiempo recuperó el alma y el espíritu de competir.
El Villarreal gana el golaverage en el último minuto
El Girona lo intentó los últimos diez minutos con mucho corazón y murió volcado en el área de Juan Carlos. Pero este sábado el Villarreal les ganaba en corazón, rapidez y calidad. Los veteranos de la plantilla como Cani o Musacchio solventaron el peligro visitante imponiéndose en cada cruce con los albirrojos. Los amarillos pusieron todas las piernas que se les reclamaba poner y parecieron decirle al Girona que por ahí no iban a pasar, que esa victoria era suya y que el ascenso iba a ser amarillo.
Ese plus de intensidad amarilla tuvo recompensa. El triunfo, de por sí, era muy importante para el Villarreal. Pero había algo con lo que pocos contaban y que fue un regalo para los de Marcelino. El Girona tenía el golaverage ganado gracias al 2-0 de la ida y un gol más del Villarreal cambiaba la situación, importantísima en un eventual empate a puntos final. El festín lo remató el mismo que lo comenzó. Ike Uche marcaba el cuarto -con colaboración de un desafortunado Dani Mallo- y desataba el éxtasis en El Madrigal, que consiguió una victoria de más de tres puntos.
La importancia del duelo era trascendental y el Villarreal, con una afición encantada como en añejas noche de Champions, lo había puesto todo a su favor. Fernando Roig bajó al césped para felicitar a los suyos y ve cómo su proyecto cristaliza. Después de mucho sufrimiento, la odisea del Villarreal puede estar tocando a su fin. Ulises sufrió en el mar Mediterráneo para regresar a Ítaca. Para los 20.000 Ulises que se dieron cita en El Madrigal, Ítaca se llama Primera División y está a solo tres partidos. Cerca.
Ficha técnica:
Villarreal CF: Juan Carlos; Mario, Musacchio, Mellberg, Jaume Costa; Aquino (Jonathan Pereira, 69’), Bruno, Tito Canteros (Manu Trigueros, 67’), Cani; Uche y Perbet (Joan Oriol, 83’).
Girona FC: Dani Mallo; Jose, Richy, Chus Herrero, Dani García (Juanlu, 73’); Toni Moral, Luso, Tébar, Migue (Moisés, 13’), Felipe (Eloi, 81’); y Acuña.
Goles: 1-0, min. 3: Uche. 1-1, min. 51: Toni Moral. 2-1, min. 71: Perbet. 3-1, min. 78: Perbet. 4-1, min. 92: Uche.
Árbitro: Eduardo Prieto Iglesias. Amonestó a Jaume Costa (57’), Aquino (59’) por parte del Villarreal y a Chus Herrero (47’), Luso (65’) y Tébar (85’) en el caso del Girona.
Incidencias: Partido correspondiente a la jornada 39 de la Liga Adelante disputado en el Estadio El Madrigal ante más de 20.000 espectadores. (Fuente: Villarreal)