Se ha largado el segundo major del año, a quien tiene como dueño absoluto al Rey de la tierra batida, Rafael Nadal. Sin embargo por primera vez desde 2009, cuando Federer se lo adjudicó interrumpiendo la seguidilla de títulos en Paris, el reinado de Rafa tiembla mas que nunca ante el presente de Djokovic.
Y los motivos no recaen solo en el presente insoslayable del serbio, que los títulos obtenidos en 2015 – Eso incluye el Abierto de Australia; y los Masters 1000 de Indian Wells, Miami, Montecarlo y Roma- se suma su plenitud física, mental y personal. Nole se ha visto imbatible en todos los más grandes torneos del circuito, demostrando un tenis de grandísimo nivel. Quizá el mejor de su carrera, superando su mejor año en 2011, cuando logró tres de los cuatro Grand Slam: Melbourne, Wimbledon y el Us Open.
El único torneo que no ha podido lograr fue Madrid, torneo al que decidió no presentarse para prepararse mejor de cara a Paris y lograr esa estrella que le ha sido esquiva hasta ahora, Roland Garros. Y eso ha sido porque el Rey de la Phillippe Chatriere no le ha dejado, adjudicándose nueve coronas desde 2005 a excepción del 2009 que tuvo como campeón a Roger Federer.
Paris ha visto lo mejor de Nadal como Rey indiscutible de la arcilla, así como los Masters que se juegan sobre clay. Pero éste año ha sido duro para Rafa, fruto de una seguidilla de lesiones que hicieron que el nivel del mallorquín vaya menguando. Ya no se ve en la pista un Nadal imbatible como años atrás y ya no muestra esa sensación de invulnerabilidad que demostraba en cada partido.
De hecho, el único título que ha logrado en el año fue en Buenos Aires. Y por primera vez en muchos años se quedó sin ninguno de los M1000 que se disputan en su superficie favorita. Sin mencionar que también cayó en Conde de Godó, uno de sus torneos favoritos.
Los presentes de ambos son muy distintos. Y por primera vez, la defensa del título y la hegemonía de Rafa en RG parece menguar. Solo el tiempo (y el tenis) nos dira si habrá un nuevo campeón.