La pasada temporada toda España se giró hacia Miranda de Ebro para emocionarse con cada uno de los partidos con los que el Mirandés hacía historia en la Copa del Rey. En la portería de aquél equipo había un hombre, con el mismo pelo que la estrella del equipo, Pablo Infante, pero en la sombra.
Pablo Ramon Ochoa | NOSTRESPORT.COM
La pasada temporada toda España se giró hacia Miranda de Ebro para emocionarse con cada uno de los partidos con los que el Mirandés hacía historia en la Copa del Rey. En la portería de aquél equipo había un hombre, con el mismo pelo que la estrella del equipo, Pablo Infante, pero en la sombra. Nauzet Pérez, que así se llamaba el guardameta canario, tuvo que emigrar al final de temporada y en Sabadell estuvieron rápidos para hacerle vestir la camiseta arlequinada.
Hoy, en la Nova Creu Alta, el mismo Nauzet que ya amargó al Villarreal en los dieciseisavos de la pasada Copa ha vuelto a dejar al Submarino con un sabor más amargo que dulce. En diez minutos finales espléndidos, Nauzet brilló para impedir que el esférico entrara en su portería, inexpugnable, y dejara un punto en el casillero de cada equipo, dejando sin el pleno de victorias al conjunto de Julio Velázuqez.
Llegaba el Villarreal a Sabadell para disputar su primer partido fuera de casa en esta nueva etapa en Segunda y pronto vio que no se iba a encontrar con lujos en la Nova Creu Alta. Lo vio con el estado de un césped que incluso desde el propio Centre d’Esports Sabadell se apuntó que no estaba en buenas condiciones.
Las numerosas calvas del viejo estadio del equipo arlequinado iban a dificultar inevitablemente el juego de ambos conjuntos, que se caracterizan por querer tener el balón y combinar. Lluís Carreras, de todas formas, puso en el campo a once jugadores que le supieron mantener a raya a un rival con más galones. No solo eso, sino que el equipo arlequinado le arrebató en muchas fases del juego la pelota a su rival para darle a probar de su propia medicina.
A eso hay que añadirle la poca frescura que presentó el once de Julio Velázquez a la hora de atacar. Los primeros veinte minutos estuvieron exentos de cualquier tipo de acción. El Submarino desaprovechó el inicio de partido y no conseguía asentarse sobre el terreno de juego –impracticable, por otra parte-. El cambio de formación respecto al partido ante el Castilla no le dio resultado a Velázquez. Cavenaghi, muy solo arriba sin la compañía de Uche, nadaba en una isla sin que llegaran refuerzos para que pudiera ejercer de matador. Además, sin Manu Trigueros el Villarreal notaba un vacío demasiado importante arriba.
El retorno de Bruno Soriano no fue suficiente para enchufar al Villarreal. El de Artana, con compromiso irreprochable, saltó al terreno de juego para guiar a la nave grogueta, pero su voluntad no fue suficiente. Acusó la falta de ritmo y no hizo funcionar el doble pivote hasta bien entrada la primera parte.
El rival, mientras, daba los primeros sustos de la mano del mexicano Uli Dávila y Moha. Todo velocidad el primero y todo oficio el segundo. Para evitar que penetraran en el área, la defensa amarilla tuvo que bregar sin perderles de vista ni un segundo.
Hernán Pérez, el otro amarillo que regresaba hoy a los terrenos de juego, sí que luchaba por avivar el ataque del Villarreal. Suyas eran las acciones de más peligro y el paraguayo volvía loca a la zaga del Sabadell siempre que arrancaba desde su banda. Mientras, los destellos de Cavenaghi solo llegaron a más, en la primera parte, cuando el argentino se revolvió en el área para sacar un disparo que tuvo que atrapar Nauzet.
El Sabadell comenzaría la segunda parte con la mosca detrás de la oreja, y es que el colegiado vasco De Burgos Bengotxea no señaló penalti en una clara entrada de Mellberg sobre Aníbal, que cayó en el vértice izquierdo del área de Juan Carlos. En el descanso, Julio Velázquez se dio cuenta de que algo no funcionaba en su esquema, pero tardó en buscar soluciones.
Mientras tanto, en la portería amarilla Juan Carlos se mostraba igual de inseguro que en el choque ante el Castilla. Dubitativo en el blocaje, en más de una ocasión tuvo que atrapar la pelota en dos tiempos. Cada vez más, el guardameta le regala más números a Mariño para que le releve en la titularidad del Submarino Amarillo. Aunque empezase mejor el Villarreal en la segunda parte, más desahogado en ataque, la caja fuerte de la defensa blanquiazul sólo se rompió cuando Manu Trigueros ingresó en el campo.
Era la pieza clave del puzzle y se había pasado casi sesenta minutos en el banquillo. Aun así, el talaverano no se anduvo con rodeos ni presentaciones innecesarias. Fue directo a lo que sabe hacer y le cambió la cara a las ofensivas amarillas. Cada vez que Trigueros agarraba el balón, no lo soltaba hasta que veía que su pase podía entrañar peligro. Y lo hacía. El Villarreal logró traspasar la férrea defensa del Sabadell, que no dejaba prácticamente huecos.
Pero cuando por fin Manu Trigueros había encontrado la forma de avanzar más allá de la zaga arlequinada, los jugadores del Villarreal conocieron al que iba a ser su némesis el resto de partido. Media hora excelsa aguardaba a un Nauzet que ha arrebatado la titularidad en dos partidos a De Navas, que afronta nada más y nada menos que su séptima temporada en el Centre d’Esports Sabadell.
Vio Julio Velázquez que sería ardua la tarea de lograr que el balón besara la red local y sacó toda la artillería con la intención de lanzar fuego a discreción. Al Villarreal se le estaban escapando dos puntos que no debían huir en un principio. Uche primero y el jovencísimo Moi Gómez después entrarían para dar superioridad al Submarino en los minutos finales. El nigeriano inició el asedio total a la portería rival en el minuto 77, con una jugada en solitario en la que demostró que ha vuelto por sus fueros, y un disparo con efecto desde la frontal que sólo la inspiración de Nauzet Pérez pudo detener.
Los últimos diez minutos de duelo se jugaron en el área del Sabadell, con once arlequinados encerrados en su área y aguantando contra viento y marea las acometidas de un Villarreal volcado.
La ocasión más clara fue para Cavenaghi, que no había tenido la suerte que hubiera deseado en el partido hasta entonces. Seguiría sin encontrarla. De Burgos había señalado cesión en el área de Nauzet y el “torito” fue el que ejecutó. Nauzet comenzó a crecerse tapándole el único hueco que dejaba libre una portería plagada de jugadores blanzquiazules.
Sólo quedaba continuar su leyenda particular de noventa minutos con dos espectaculares intervenciones en los últimos cinco minutos. El Villarreal, desquiciado, se tuvo que rendir a regañadientes cuando el árbitro decretó el final del choque.
No quisieron tirar la toalla y lo intentaron hasta el final, pero ni Cavenaghi, ni Marcos Senna, ni nadie vestido de amarillo en la Nova Creu Alta, pudieron bajar del pedestal a un Nauzet Pérez que salvaguardó un punto para su equipo. El Villarreal ya está empezando a comprender lo complicada que es una travesía por Segunda División.
Ficha técnica:
CE Sabadell: Nauzet, Espasandín, Tortolero, Abraham Paz, Ramírez, Fernando Llorente (Hidalgo, 77′), Moha (Fito, 69′), Gato (Eneko, 62′), Uli Dávila y Anibal.
Villarreal CF: Juan Carlos, Javi Venta, Mellberg, Musacchio, Joan Oriol, Bruno, Marcos Senna, Hernán (Uche, 68′), Cani (Moi, ’84), Jaume Costa (Trigueros, 57′) y Cavenaghi.
Árbitro: De Burgos Bengoetxea (Colegio vasco). Amonestó a Llorente (26’), Jaume Costa (32’), Javi Venta (44’), Joan Oriol (66’), Mellberg (67’), Hidalgo (86’), Bruno (88’)
Incidencias: Partido disputado en la Nova Creu Alta ante 3.000 espectadores, correspondiente a la 3ª jornada de la Liga Adelante.