Veinte minutos después de la batalla y con el césped en paz, la grada de la Nueva Condomina era una celebración amarilla. Y eso que el encuentro había acabado en un empate que, mirando la clasificación, debiera dejar algo insatisfecho a un Villarreal que desplegó un pobre fútbol. Pero daba igual, la igualada había llegado en el quinto minuto de añadido, en la última ocasión de la mañana y con Trigueros haciendo vibrar a millares de personas.
Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
Veinte minutos después de la batalla y con el césped en paz, la grada de la Nueva Condomina era una celebración amarilla. Y eso que el encuentro había acabado en un empate que, mirando la clasificación, debiera dejar algo insatisfecho a un Villarreal que, dicho sea de paso, desplegó un pobre fútbol. Pero daba igual, la igualada había llegado en el quinto minuto de añadido, en la última ocasión de la mañana y con Trigueros haciendo vibrar a millares de personas. Quizá los tres puntos no viajaran hacia Vila-real en ninguno de los más de 40 autobuses, pero sí regresó la ilusión y la moral para que el “submarino amarillo” encare la recta final con todos sus efectivos.
Comenzó la acción con la afición del Villarreal marcando el primer gol para su equipo. Los casi 3.000 amarillos que animaban sin cesar desde antes del arranque le dieron un plus de motivación al “submarino amarillo”, que inició dominando. El único problema era que los goles que marcaba la afición no valían y a los de Marcelino les iba a tocar luchar –y mucho-, sí querían sacar la victoria de la Nueva Condomina.
Durante toda la primera mitad al Villarreal le faltó profundidad. Estaban de espaldas a la realidad, faltos de ideas y sin asimilar que el Murcia se también se jugaba la vida -por abajo-. Los de Onésimo salieron mostrando las garras y pronto se hicieron con más control de la pelota. Emilio Sánchez avisó primero y estuvo a punto de conseguir un gol olímpico. Juan Carlos salvó, gracias a su buena colocación, cuando la parte local de la grada ya cantaba el tanto. Acto seguido, Perbet contestó con el primer disparo amarillo, que se fue a las nubes.
En el diecinueve llegó el mayor contratiempo para el Submarino. El mexicano Javier Aquino cayó lesionado del tobillo en un lance del juego y, aunque lo intentó, no pudo continuar. Juanma entró en su lugar y el Villarreal echó demasiado en falta la punta de velocidad del oaxaqueño. El “submarino” se espesó y el centro del campo empezó a cortocircuitarse. Héctor Canteros no estuvo a la altura de los anteriores partidos y Bruno era uno más del naufragio. Ambos fueron secados por la defensa pimentonera, que apenas dejaba huecos y tenía su papel bien aprendido. En el minuto 30 el Villarreal ya estaba desquiciado y el Murcia empezó a aprovecharlo.
El Murcia anota un gol psicológico
Un gran pase de Saúl que rompió la espalda de la defensa amarilla acabó con Kike García plantándose en un uno contra uno con Juan Carlos, que estuvo muy atento a birlarle el balón al ariete cuando se disponía a matar.
El Villarreal se encontraba nervioso y muchas veces sobrepasado. Sólo un imperial Musacchio evita los envites de la avispada ofensiva murciana. Los disparos a puerta, aislados y estériles.
La peor noticia para el Villarreal llegó al filo del descanso, cuando Saúl Berjón -que ya dio muestras de su calidad en Villarreal- se sacó de la manga un potentísimo disparo que golpeó en la parte alta del larguero. Casi por arte de magia, el balón no salió fuera sino que se mantuvo en el terreno de juego. Con la defensa desconcertada, Kike García fue el más listo de la clase para empujar dentro el esférico -con ayuda de Dorado- y asestar un golpe psicológico al Villarreal, que se marchaba al descanso como nunca imaginó.
La segunda parte arrancó con el Villarreal necesitado de la garra perdida. El centro del campo necesitaba mejorar mucho y el Murcia no cedía. Jaume Costa fue el primero que lo intentó con un disparo raso desviado. La delantera del Villarreal la dominaba Gerard Moreno luchando cada balón, pero Marcelino decidió sentarle para dar entrada a Ike Uche.
Matilla cambia el partido autoexpulsándose
Llegó entonces el momento que nadie entendió en el feudo pimentonero y que aspiraba a ser punto de inflexión en el choque. A Matilla se le volvió a ir la cabeza, esta vez ante su ex equipo, y dejó a su equipo con uno menos autoexpulsándose. Con Musacchio en el suelo, el toledano le propinó un rodillazo innecesario e insensato que Pino Zamorano castigó con roja directa.
El reprís del Villarreal llevó a Perbet delante de Javi Jiménez. El primer susto fue sofocado por el guardameta, con buenos reflejos. Pasaron los minutos y los locales intentaron igualar las fuerzas, pero con uno menos era muy difícil. Jaume Costa avanzó hasta línea de fondo para ponérsela a Perbet, que en el área pequeña la mandó fuera. No era el día del galo.
Los segundos se consumían muy rápidamente y el Villarreal, que lo intentaba con más corazón que cabeza, no conseguía igualar. Como extra, aparecía un Javi Jiménez inspiradísimo en sus intervenciones. El arquero, con una estética acción, detuvo una falta con mucha intención de Bruno.
El Murcia intenta resistir con uno menos
Y llegaron los últimos compases y con ellos la agonía en la grada. La parte pimentonera sufría por mantener la victoria con uno menos y la amarilla apretaba más que nunca por, al menos, rescatar un punto que continuara la racha de partidos sin perder y, sobre todo, moral para continuar adelante.
En el fragor de la batalla final, donde se encontraban ascenso y descenso, la dureza se extremó y muchos fueron los que cayeron en el césped. La sobreactuación de algunos jugadores pimentoneros crispó a los jugadores amarillos y a la afición del Villarreal. El choque se calentó en demasía y el juego se convirtió en una colección de instintos -y de demasiada pillería-. En esas y con la pérdida del tiempo a la orden del día, a Pino Zamorano le dio por añadir seis minutos. Desmesura para unos, justicia para otros. Lo único cierto es que ese cartelón de descuento escribía las primeras líneas de un final épico.
Empate agónico de Trigueros en la última
Cada minuto de la prolongación fue un acoso y derribo sin acierto. En esa odisea sin orden ni sensatez, el Murcia también tuvo un par de contras desaprovechadas. Hacia la mitad del descuento, los de Onésimo se estaban dando cuenta de que quizá, con otra actitud, el choque ya habría terminado y los tres puntos hubieran sido suyos. Pero la realidad era que todavía debían sufrir. Y no iban a poder resistir. Tras mucha indecisión en los ataques, por fin apareció la clarividencia de Bruno Soriano para abrir un balón hacia la banda, donde esperaba Jaume Costa, libre de marca, para templarla al corazón del área. Allí esperaba un protagonista inesperado, relegado a secundario con Marcelino. Manu Trigueros, que sigue siendo igual de astuto y conserva la calidad, apareció sin hacer ruido desde atrás para enganchar el cabezazo perfecto.
El encuentro acabó entre la euforia de las tres mil voces amarillas que retumbaron en la Nueva Condomina, y que vivieron el empate sobre la bocina como una victoria moral sin igual. Este Villarreal, aun en los malos días, va lanzado. Su motor es una afición que está empujando como nunca en el momento que más lo necesitan los suyos.
Ficha técnica:
Real Murcia CF: Javi Jiménez; Tagliafico, Óscar Sánchez, Mauro, Albiol; Acciari, Toribio, Emilio Sánchez (Nafti, 65’), Matilla, Saúl (Sutil, 76’); y Kike García (Cristian García, 89′).
Villarreal CF: Juan Carlos; Mario, Musacchio, Dorado, Jaume Costa; Aquino (Juanma, 23’), Bruno, Tito Canteros (Trigueros, 62’), Cani; Perbet y Gerard Moreno (Uche, 54’).
Goles: 1-0, min. 43: Kike García. 1-1, min. 94: Trigueros.
Árbitro: Alfonso Pino Zamorano (Comité Castellano-Manchego). Amonestó a Acciari (66’), Albiol (81′), Nafti (85′) y Sutil (93’) por parte del Real Murcia y a Jaume Costa (14’) en el caso del Villarreal. Expulsó a Matilla por roja directa en el minuto 55.
Incidencias: Partido correspondiente a la 34ª jornada de la Liga Adelante, disputado en la Nueva Condomina ante la presencia de unos 6.000 aficionados. 2.800 de ellos fueron aficionados del Villarreal que se desplazaron para presenciar el encuentro.