Teatre El Musical da por terminado su recorrido cultural de esta temporada. Durante los últimos meses nos ha deleitado con espectáculos significativos de diferentes disciplinas; “El desguace de las musas”, de la compañía teatral La Zaranda, la obra operística “La voz humana”, adaptada por Marta Eguilior o -recientemente- el concierto clásico de las Hermanas Labèque, entre otros. Todo ello sumado a las distintas propuestas que ha acogido pertenecientes a la Fira d’Associacions Valencianes d’Arts Escèniques, al Día Internacional de la Danza o al festival Cabanyal Íntim.
El remate colofonístico se celebró ayer viernes con el espectáculo de danza contemporánea “Let me change your name”, de la coreógrafa coreana Eun-Me Ahn.
La actuación, con un diseño espectacular de luces y un potente espacio sonoro nos embarcó, desde su inicio, en una ensoñación que mucho tenía que ver con desfiles de moda y pasarelas. El trabajo -en este caso- llevado a cabo por siete intérpretes, entre los que se encuentra la propia coreógrafa, fue dinámico y preciso, en gran parte imperturbable con ocasiones ocurrentes -agradecidísimos por las muecas y sonrisas en determinados instantes de los versátiles integrantes-, colmado de repeticiones sin patrón.
La contundencia expuesta prácticamente no se detuvo -en todo caso los paréntesis para coger oxígeno los protagonizó la misma Eun-Me-, las salidas a la realidad fueron mínimas, apenas dejaron caer unos detalles; un par de palmeos precisos sobre las piernas en un momento, cuatro pisadas enérgicas sobre el escenario en otro y hasta unos viente segundos de trabajo de cuerpo sin sonido alguno.
El @TeatreElMusical despide la temporada con el colorido espectáculo sensorial «Let Me Change your Name» de los coreanos Eun-Me Ahn #danza #danzacontemporanea pic.twitter.com/KQw42bgWtw
— Fentelgamba (@fentelgamba) 14 de junio de 2019
La compañía, con su título “Let me change your name” nos da la clave del mensaje que pretende transmitir en escena que no es más -ni menos- que cuestionar la identidad y el espacio que cada uno ocupa. Para ello usa activamente un liviano vestuario, usado alegóricamente como herramienta efímera, que con una técnica ágil resulta camaleónico, y es que los bailarines intercambian y modifican su indumentaria durante todo el espectáculo, formando parte de ella vestidos, faldas, ropa interior o sus propios torsos desnudos. Juegan un papel esencial los colores, mayoritariamente coloridos con fracciones medidas, menos vivas de negro o espléndidas de blanco.
El Teatre El Musical, completamente lleno y con el público impresionado en pie se despidió de la compañía, de Eun-Me Ahn y de esta “Let me change your name”. Sin duda, un deslumbrante final de temporada para el TEM.