La pequeña María Caamaño Múñez ha fallecido en la madrugada de este jueves en el Hospital de Salamanca, donde permanecía ingresada tras un empeoramiento de su estado de salud. Su historia ha conmocionado a la sociedad española, no solo por su corta edad, sino por la forma en la que afrontó durante años una dura enfermedad, convirtiéndose en un símbolo de lucha, esperanza y visibilidad del cáncer infantil.
Diagnosticada en 2019 con sarcoma de Ewing, María se convirtió con el paso del tiempo en un referente por su valentía y su actitud positiva, manteniendo siempre una sonrisa incluso en los momentos más complicados. Su testimonio llegó a traspasar el ámbito sanitario y social, conectando con el mundo del deporte y con numerosas figuras públicas, que quisieron acompañarla y darle visibilidad a su causa.
Más allá de su enfermedad, su legado queda marcado por su labor de concienciación y por la creación de iniciativas solidarias destinadas a impulsar la investigación contra el cáncer infantil. Su historia ha dejado una huella profunda en Salamanca y en toda España, donde es recordada como un ejemplo de fortaleza, humanidad y superación que trasciende el deporte y la propia enfermedad.