Si Omar Cook juega, el Power juega. El montenegrino ha dirigido a la perfección al equipo para conseguir igualar la serie de cuartos de Euroliga contra el Real Madrid. Cuando no tiene su día, el Power se resiente, pero con el base inspirado el equipo taronja no pierde.
Alberto Chilet | NOSTRESPORT.COM
Si Omar Cook juega, el Power juega. El montenegrino ha dirigido a la perfección al equipo para conseguir igualar la serie de cuartos de Euroliga contra el Real Madrid. Cuando no tiene su día, el Power se resiente, pero con el base inspirado el equipo taronja no pierde.
Pocos lo imaginaron después de su mal inicio de temporada, pero los que lo hicieron no se equivocaban, Omar Cook se ha convertido en el jugador clave del Power en Euroliga. El americano, cuyo juego ha encontrado la regularidad también en ACB, se ha destapado en la competición europea como un gran anotador, más allá de ser el máximo asistente partido tras partido, algo a lo que nos tiene acostumbrados.
La cosa es fácil. Si Cook juega, hace jugar al equipo. En el cuarto partido, sus 16 puntos, 7 asistencias y 5 robos llevaron al Power al holgado triunfo. En el tercero, solo 9 de valoración y los de Pesic dejaban vivo al Madrid.
Todos recuerdan su estelar actuación en el segundo asalto en la Caja Mágica. 20 puntos con 5 triples y el Power completaba la machada. En cambio en el primer partido no anotó.
En Cook reside una de las claves para salir victorioso de Madrid. De su inspiración depende la de muchos de sus compañeros, y sus canastas en los momentos clave sacan al equipo de más de un apuro. Criticado al principio, alabado ahora, el base cuyo nombre olvidó Pesic en una rueda de prensa, es ahora el que deleita a la afición en Europa.