Isabel Fernández podrá convertirse en la segunda judoka de la historia con tres medallas en la categoría de menos de 57 kilos. Se ha acostado a la una y media de la mañana, tras disfrutar en la ceremonia de inauguración, pero le ha dado tiempo a descansar. La última inauguración que vivió en Atenas fue como abanderada del equipo español. En Pekín pudo participar del derroche de alegría.
Redacción | NOSTRESPORT.COM
Isabel Fernández podrá convertirse en la segunda judoka de la historia con tres medallas en la categoría de menos de 57 kilos. Se ha acostado a la una y media de la mañana, tras disfrutar en la ceremonia de inauguración, pero le ha dado tiempo a descansar.
La última inauguración que vivió en Atenas fue como abanderada del equipo español. En Pekín pudo participar del derroche de alegría de la expedición que rompió el protocolo. No se le olvida el nombre de la coreana Kye Sun Hui, su mayor enemiga y, en teoría, la única que podría impedir a la alicantina ganar un segundo oro olímpico, para cerrar, con 36 años, un palmarés que ya es de leyenda. Se ha enfrentado tres veces a ella y ha perdido las tres.
«A mí me viene mal, porque además de ser muy combativa, pelea muy suelta, es muy rápida de manos y es difícil cogerla», lamenta Isabel, que sabe que sólo se podría encontrar con la campeona olímpica de Atlanta y actual campeona del mundo «en la final o en lucha por el tercer puesto». «Es la rival más fuerte», insiste, pero no quiere hablar demasiado, prefiere ir paso a paso, y promete pelear desde el primer combate «como si fuera la final».
Con su experiencia y sus éxitos (oro en Sídney 2000 y bronce en Atlanta’96, cuatro medallas mundialistas y otras cuatro continentales), aunque ahora sólo es la vigente subcampeona del mundo y de Europa, Isabel asegura no verse superada por la presión en Pekín: «Lo llevo bien. No tengo más presión de la que tengo que tener. Lo que sí estoy es muy motivada para darlo todo».