domingo, septiembre 27, 2026
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La maldición del banquillo del Villarreal

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Garrido, Molina, Lotina y  Velázquez. El primero aparentó ser la solución durante mucho tiempo pero acabó por desagradar a toda la parroquia amarilla; el segundo se quedó muy lejos de encontrar el norte el poco tiempo que llevó el timón del Submarino; el tercero hundió en las profundidades de segunda a un equipo planificado para jugar Champions League; y el cuarto no ha sabido reparar los desperfectos de la nave.

Pablo Ramón Ochoa | NOSTRESPORT.COM
Juan Carlos Garrido, José Francisco Molina, Miguel Ángel Lotina y Julio Velázquez. El primero aparentó ser la solución durante mucho tiempo pero acabó por desagradar a toda la parroquia amarilla; el segundo se quedó muy lejos de encontrar el norte el poco tiempo que llevó el timón del Submarino; el tercero hundió en las profundidades de segunda a un equipo planificado para jugar Champions League; y el cuarto no ha sabido reparar los desperfectos de la nave.

Sea como sea, los cuatro tienen un factor en común: todos han fracasado como técnicos del Villarreal en el último año y medio. Todos han sido destituidos –a excepción de Lotina, que acababa contrato después de descender- en un club que no estaba acostumbrado a tomar ese tipo de decisiones decisiones. Entre medias, la entidad que preside Fernando Roig tuvo que vivir la trágica muerte del entrenador que había sido elegido para retomar el camino a Primera, Manolo Preciado.

El elegido para acabar con la alarmante mala racha del Villarreal es Marcelino García Toral, un técnico con dos ascensos pero cuyo último trabajo en el Sevilla F.C. no ha sido fructífero.

Pellegrini, el último que llevó la paz al banquillo amarillo
Echando la vista atrás, también puede acordarse el aficionado groguet del decepcionante paso del ahora entrenador del Valencia, Ernesto Valverde. El declive amarillo para con los entrenadores comenzó ahí.
Muy lejos quedan los tiempos gloriosos, que ahora la afición recuerda con nostalgia y con resignación por verse en Segunda y, mediada la temporada, sin tenerlas todas para volver entre los grandes. Aquellas temporadas de éxito también tenían un secreto detrás de sí. La fórmula mágica la tenía Manuel Pellegrini Ripamonti, que dejó el listón tan alto que nadie ha podido siquiera igualarle.
Cuando marchó, se llevó con él la receta de esa poción que pocos entrenadores saben conseguir. Ahora la emplea con un Málaga que tiene mucho de aquél Villarreal que se quedó a un penalti de la final de la Champions League.

Fernando Roig, sin suerte eligiendo entrenador
Desde entonces, Fernando Roig no acierta a encontrar un técnico que guíe correctamente su proyecto. La maldición del banquillo todavía no ha llegado a su fin. Ernesto Valverde fue el primer destituido después de cuatro años con el “ingeniero” chileno. Juan Carlos Garrido –ahora entrenando al Brujas- completó dos buenas temporadas, llegando a unas semifinales de UEFA Europa League y clasificando de nuevo al equipo para la Liga de Campeones.

Con Garrido todo parecía resuelto, el Villarreal volvía a ser el que era. Pero al inicio de su tercera temporada al frente del Submarino todo se torció. Ya se evidenciaba falta de ritmo desde las últimas fechas de la anterior campaña, y al comienzo de la 2011/12 se confirmó. Todo había sido una ilusión. El sistema de Garrido fallaba una vez tras otra y sus decisiones y forma de ser le valieron la enemistad con una grada que no estaba acostumbrada a cantar el “vete ya”.

Era diciembre de 2012 cuando, tras una eliminación copera ante el Mirandés, Garrido era despedido. Totalmente desencontrado con la afición y el equipo –con pesos pesados del vestuario que reconocieron la mala relación con el entrenador-, el valenciano dejaba un Villarreal descompuesto.

Molina y Lotina fracasan como Garrido
Otro valenciano llegó, pero su paso fue fugaz. El ex portero José Francisco Molina sería el segundo en pasar por el banquillo maldito de El Madrigal. Pese a que en un principio se afrontó el cambio con ilusión, a las pocas jornadas el joven preparador demostró estar demasiado verde para el puesto. Nunca llegó a encontrar el norte de un vestuario que había perdido la motivación.

Tras una derrota ante el Levante, Molina era historia y llegaría Lotina, con el que el Villarreal abandonó definitivamente la filosofía que le hizo brillar en Europa. El paso de Miguel Ángel Lotina por el Submarino Amarillo se reduce a la palabra triste.

Con el descenso a Segunda en la última jornada tras jugar con fuego en el tramo final de la campaña, Lotina era el tercer entrenador despedido en el Villarreal en poco más de seis meses.

Nada más consumado el descenso, Fernando Roig ilusionó a su grada con el fichaje de Manolo Preciado. La mala fortuna y el destino, cruel, le arrebataron la vida al bueno de Preciado, cuya pérdida ha sido una de las más sentidas por todo el fútbol español el pasado 2012.

Velázquez se va sin descubrir la tecla de la mejor plantilla de Segunda
El Villarreal, en particular, recibía un nuevo mazazo y debía contratar a otro entrenador. Se apostó por una decisión que, de primeras, trajo malos recuerdos a los aficionados. El club subió al entrenador del filial, Julio Velázquez movimiento que ya había hecho con Juan Carlos Garrido y José Francisco Molina, con idéntico desenlace. El de Velázquez, desafortunadamente, no ha sido diferente.

El técnico salmantino llegaba después de redondear una gran labor con el Villarreal B, que descendió arrastrado por el primer equipo, y tácticamente era partidario de recuperar el estilo de juego que desplegó el Villarreal en Primera. Por unas cosas o por otras, la buena fe de Julio no ha podido conducir la situación y, tras una vuelta llena de inconstancia, la paciencia de Fernando Roig se ha acabado.

Momentos de lucidez no han bastado para que Velázquez, al que la afición le achaca no saber manejar la mejor plantilla de Segunda, mantenga el puesto. El jovencísimo entrenador, de apenas 30 años, puede tener un gran futuro en los banquillos, pero quizá esta ocasión le ha llegado demasiado pronto. La realidad es que Velázquez, disponiendo de jugadores como Bruno, Senna, Musacchio, Cavenaghi o Cani, no ha sabido triunfar ahora. Se marcha agradecido, eso sí.

De diciembre de 2011 a enero de 2013, en apenas 13 meses, el Villarreal ha tenido cuatro entrenadores. El quinto no se hará esperar, porque Marcelino García Toral se pondrá el mono de trabajo cuanto antes para enmendar la situación, intentar lidiar contra el banquillo maldito de El Madrigal y ascender a Primera División.

Su objetivo es complicado, pero tiene una vuelta entera para demostrar que él es el entrenador que hará al Villarreal volver entre los grandes y olvidar las penas que pasaron y todavía perduran. Marcelino intentará cambiar el rumbo errante del Submarino Amarillo.

 

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Redacción de nostresport.com Desde el 01/02/2023 informando del deporte de la Comunitat Valenciana

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