Tras tres derrotas consecutivas, el Lucentum Alicante volvió a ganar un partido y sigue líder de la competición. Su rival, el Ford Burgos, no presentó oposición salvo en el primer cuarto, y acabó sin fuerzas ante la mayor rotación de banquillo de los locales. Por parte local destacaron Urtasun (23 puntos) y la buena dirección del juego de los bases alicantinos.
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J.V. Baeza I NOSTRESPORT.COM
Se esperaba la visita del Ford Burgos a Alicante, en parte por los numerosos ex del equipo local que militan en la escuadra castellana (Manu Gómez, Gruber, el coach Andreu Casadevall y el director deportivo Edu Pascual), en parte por ver si los de Óscar Quintana serían capaces de rehacerse tras tres derrotas consecutivas y recuperar el juego que les ha hecho ser líderes desde la jornada inicial. Y esto último fue lo que sucedió, que el Lucentum Alicante se reencontró a sí mismo a través de una gran defensa, de un excelente juego colectivo (liderado en la anotación por Txemi Urtasun) y de un excelente control del ritmo de juego. El cuadro visitante se desfondó en el segundo período, tras sufrir el rodillo que en muchos partidos ha supuesto la rotación de banquillo puesta en práctica por Óscar Quintana.
El primer período resultó tedioso y aburrido. De inicio, las dos escuadras estuvieron muy imprecisas en ataque, especialmente los locales, con mal porcentaje en el tiro en estos minutos y sin ideas claras en ataque. Los visitantes desplegaron una buena defensa – fruto del trabajo previo de scouting, sin duda – , haciendo que sólo se pudiera ver una canasta local (2-7, minuto 5) hasta el ecuador del período. Por parte visitante, resultó clave la conexión argentina, pues entre García y Lo Grippo anotaron la mayor parte de los puntos de esta fase. No mostraron nada especial los de Casadevall, pero jugando con orden en ataque y seriedad en defensa se pusieron por delante en el electrónico, y de no ser por una pequeña reacción local en los dos últimos minutos hubieran logrado una mayor diferencia sobre su rival.
Comenzaba, pues, el preparador local su habitual rotación de banquillo, que finalmente le daría resultado tras dejar sin aire a su rival conforme pasaban los minutos. Pese a ello, la buena defensa del Burgos no dejaba distanciarse a su rival, y sólo puedo anotar el Lucentum su primer triple del choque ya pasado el minuto 13 de juego (18-16, Weigand), hecho que, además, puso a los suyos por delante en el marcador, posición que no abandonarían el resto del choque. Los locales, empero, jugaban con acciones individuales, con poco juego de equipo, pero como ha sido la tónica habitual de esta temporada, la buena defensa llevó a los de Quintana a crecer en confianza, y eso se tradujo en mayores diferencias en el electrónico (23-18, minuto 15). La escuadra local no dejaba anotar a su rival, y además empezaba a correr con facilidad (27-18, minuto 17 y medio),lo que motivó a Casadevall a solicitar tiempo muerto para llamar al orden a los suyos. Además, la salida del gigante Sinanovic por parte visitante obligó a Quintana a mover ficha, saliendo a pista el local Andriuskevicius, con lo que el público pudo disfrutar de un enfrentamiento entre dos de los jugadores más altos de la competición (2’18 el local, por 2’22 el visitante). Tras el tiempo muerto, los burgaleses trataron, además, de jugar con mayor orden, pero se estrellaron ante la excelente – y dura – defensa local. Y es que los alicantinos rompieron a su rival no sólo defendiendo, sino también con una mejoría en el tiro exterior, especialmente en el triple (con mención especial para Urtasun y para el hoy recuperado Cazorla). Al descanso, 37-22 para la escuadra local, y la parroquia local que empezaba a respirar tranquila ante el juego de su equipo, que si bien no era muy brillante sí resultaba efectivo
Tras el reglamentario paso por vestuarios, poco más que añadir. No se puede decir que sobraron, pero sí que la dinámica del choque no cambiaría ya, pese a que el marcador registraba numerosas fluctuaciones, pues tan pronto la diferencia se acortaba cercana a los 10 puntos (nunca ya bajó de esa distancia, y siempre favorable a los locales) como se superaba la veintena (42-22, minuto 22). Intercambio, pues, de canastas por parte de los dos equipos. Sobresalió, además, la pareja de bases locales, pues dirigieron excelentemente el partido (Raúl Mena, pese a cuajar un partido correcto, se vio indefenso ante la rotación Hernández-Llompart, ya que Iván Corrales sigue lesionado), llevando el control del ritmo del juego a su parcela, jugando con mucho orden y a favor de marcador.
Por parte burgalesa, en esta segunda parte, tan sólo destacó el escolta argentino Diego García pues ningún jugador parecía coger la batuta de los suyos para intentar la remontada. La defensa local, muy agresiva en esta fase, cortaba las acometidas visitantes, y mientras los titulares de Casadevall se cargaban de faltas y sus sustitutos no ofrecían mejoría, por parte alicantina ocurría lo contrario, pues no se resintió – incluso mejoró – el juego de los hombres de un hoy tranquilo Óscar Quintana,que incluso regaló 2 minutos en pista al base del equipo EBA, Manolo Blázquez.
Y es que como reconoció el técnico cántabro al terminar el partido, el Lucentum hoy “ha vuelto a ser el Lucentum; más que la victoria, es importante la forma como se ha conseguido, yendo de menos a más”. Así pues, tras esta jornada, Lucentum sigue líder (compartiendo el puesto con Melilla), y Burgos, pese a la derrota, permanece en la parte noble de la clasificación.
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