Pamesa Valencia ha perdido una oportunidad inmejorable para acercarse a la Copa del Rey, y ha perdido (70-65) ante el Bruesa Guipúzkoa Basket, en un partido en el que los de Neven Spahija han jugado en todo momento sin intensidad y muy por debajo de su nivel. De esta manera, los taronja se sitúan los séptimos con siete victorias en la clasificación.
Eugenio Chillida I NOSTRESPORT.COM
Pamesa Valencia ha perdido una oportunidad inmejorable para acercarse a la Copa del Rey, y ha perdido (70-65) ante el Bruesa Guipúzkoa Basket, en un partido en el que los de Neven Spahija han jugado en todo momento sin intensidad y muy por debajo de su nivel. De esta manera, los taronja se sitúan los séptimos con siete victorias en la clasificación, justo en el corte para entrar en la Copa, y a la espera de recibir en la Fonteta a dos huesos, DKV y Gran Canaria.
Arranque nefasto de Pamesa
Pamesa entró en el partido a verlas venir, con una actitud muy negativa, ante un rival desesperado, que sólo había ganado un partido de los últimos siete. La extramotivación del Bruesa hizo que el encuentro se fuera decantando rápidamente del lado de los locales. Doblas no cesó de castigar el juego interior de los azulejeros, que no estaban ni al 50%. Pamesa repitió los vicios del anterior ciclo que parecían ya olvidados, y simplemente se dejó llevar. Así, los primeros diez minutos terminaron con resultado altamente negativo (17-8) favorable a los locales.
Mala actitud y falta de intensidad
La falta de concentración y de dureza defensiva de Pamesa en defensa y bajo del aro continuaba siendo preocupante al comienzo del segundo periodo. Sergio Sánchez se permitió hacer los uno contra uno que tanto le gustan, entró hasta el aro y ganó espacios con mucha facilidad. Los taronja, jugando por rachas, consiguieron un parcial de 0-7, pero los posteriores descuidos defensivos lo echaron por tierra. En la faceta reboteadora los de Spahija también estaban en unos números fatales. Sin ir más lejos, los vascos doblaban a los valencianos (18 a 9). Dentro del tedio general con el que Pamesa se desenvolvía en la cancha, sólo se salvó Matt Nielsen, que siempre se mantuvo muy serio. A pesar de la superioridad local, en el último minuto los taronja tiraron de maquillaje, y se fueron a los vestuarios sólo dos por debajo (31-29).
Espejismo
Después del descanso Pamesa salió con la intención de cambiar la pésima imagen que estaba ofreciendo. De hecho, al final del primer minuto, los taronja consiguieron su primera ventaja, y Bruesa comenzó a dudar. Aunque los azulejeros seguían teniendo lagunas mentales, en el tercer cuarto Spahija optó por mover a Pietrus y situarlo de cuatro para tapar la fuga que Pamesa seguía teniendo en el rebote ofensivo. Pero la tibia mejora de los visitantes fue un espejismo, y a partir de mitad de este periodo los valencianistas se volvieron a ir del partido. Pamesa redujo drásticamente la marcha, y se volvió previsible tirando mucho de juego exterior. Neven Spahija evidenciaba un enfado ostensible porque equipo no reaccionaba (46-42).
Pamesa se hunde
En el último periodo, el Bruesa siguió machacando a su rival. A un Pamesa light, que tiró los tres cuartos anteriores a la basura, se le hizo tarde para reaccionar, y se echó a los brazos del Guipúzkoa, que llegó a tener catorce puntos de ventaja a mitad del último cuarto (58-44). Rafa Martinez y Oliver fueron los únicos que sacaron su amor propio y tiraron del carro metiendo un poco de intensidad, aunque con más corazón de cabeza. El ultimo minuto, es el Pamesa mejoró un poco, con una buena defensa y un buen ataque, y así se pudo maquillar algo una derrota que se veía venir desde hacía minutos (70-66).
Así pues, Pamesa Valencia cosechó un tropiezo ostensible en su visita a Guipúzkoa (70-66). Los de Spahija jugaron un partido poco intenso, con muy poca concentración, y siendo muy irregulares, insolidarios e individualistas, ante un equipo, el Bruesa, que necesitaba una victoria para seguir con vida en la ACB. De esta manera, los taronja se complican la vida, ya que se sitúan séptimos con siete victorias, en el límite para entrar en la Copa del Rey, y con la necesidad de ganar los dos próximos partidos ante DKV Joventut y Gran Canaria, dos rivales directos.