El Pamesa Valencia consiguió ante el CB Murcia una importante victoria (68-75) en un partido en el que los de Neven Spahija dieron vida a los locales, que con más corazón que buen juego, consiguieron poner en más de un aprieto a los taronja. Este resultado, además, es doblemente positivo para los valencianos. Por una parte aporta una gran dosis de moral a la plantilla después de la inoportuna lesión de Víctor Claver. Por otro lado los azulejeros consiguen mantener intactas sus aspiraciones de entrar en Copa del Rey.
Eugenio Chillida | NOSTRESPORT.COM
El Pamesa Valencia consiguió ante el CB Murcia una importante victoria (68-75) en un partido en el que los de Neven Spahija dieron vida a los locales, que con más corazón que buen juego, consiguieron poner en más de un aprieto a los taronja. Este resultado, además, es doblemente positivo para los valencianos. Por una parte aporta una gran dosis de moral a la plantilla después de la inoportuna lesión de Víctor Claver. Por otro lado los azulejeros consiguen mantener intactas sus aspiraciones de entrar en Copa del Rey.
Igualdad
El primer cuarto empezó con mucha igualdad. De inicio el Murcia disfrutó de pequeñas ventajas de dos o tres puntos, pero en cuanto que Pamesa taponó las jugadas rápidas de los murcianos, consiguió ponerse por delante en el marcador. Poco a poco los azulejeros fueron tomando la iniciativa en el juego, gracias en gran parte a Vule Avdalovic. El base serbio saltó a la cancha con la mano caliente y rompió la dinámica del encuentro. Así las cosas, la única manera que los locales tenían de plantar cara a los visitantes era a base de contraataques. Sin embargo, en ataques posicionales Pamesa defendía bien, con intensidad y trabajando correctamente en el cinco contra cinco. Así, los primeros diez minutos terminaron con el Pamesa Valencia cuatro arriba (22-26).
Se da vida al rival
En el segundo periodo Pamesa saltó a la cancha dispuesto a abrir brecha en el marcador. Los de Spahija buscaron posiciones interiores, y propiciaron que en cada acción ofensiva la pelota pasara por la pintura. La defensa valenciana estaba bien situada, y propiciaba que en cada jugada de ataque de los murcianos agotaran la posesión. Pamesa estaba en buena dinámica. Florient Pietrus trabajó muy bien el rebote ofensivo en este cuarto, y consiguió salvar hasta tres ataques seguidos. Neven Spahija se decidió a jugar con una línea exterior pequeña pero muy habilidosa, y así todos los que entraron a la pista aportaron cosas en la faceta ofensiva. El único ‘pero’ de Pamesa Valencia en este periodo fue que, a pesar de su inmensa superioridad, y de haber estado más de diez arriba, en los últimos instantes se relajó, dio vida al Murcia, y permitió que los de Hussein lograran reducir la ventaja de los taronja desde los más de diez puntos, hasta tan sólo cuatro (40-44). De esta manera, los valencianos se marcharon al descanso por arriba en el electrónico, pero con el partido totalmente abierto.
Pamesa se atasca
Después del descanso, Murcia salió a jugar mucho más enchufado que Pamesa, y con más valentía y eficacia. Así, los locales empezaron haciendo daño interiormente, y a falta de 8:30 Taquan Dean consiguió darle la vuelta al marcador (45-44). Los locales se vinieron arriba, y Pamesa, que adoleció de falta de contundencia defensiva, no reaccionaba. Los visitantes, incluso, llegaron a desaprovechar una antideportiva de Fajardo, en la que Pietrus falló los dos tiros libres, (Pamesa en un 60 por ciento desde la linea). Pamesa estaba en plena crisis de juego, y llegó el peor momento ofensivo de los taronja, que se quedaron clavados en el 49 en el marcador. El Murcia estaba cómodo, y conseguía que Pamesa forzara mucho sus jugadas. Aún así, la suerte sonrió a los azulejeros, que en un buen último minuto despertaron y volvieron a meterse en el partido. Así, se finalizó este periodo con todo por decidir (54-56).
El trabajo colectivo sacó el partido adelante
En los últimos diez minutos el CB Murcia lo metió todo en el campo y sacó todas sus naves. Pamesa seguía defendiendo muy bien y elaborando correctamente las jugadas, pero le faltaba contundencia, confianza y acierto. Además, los de Spahija empezaron a cometer muchos fallos en los rebotes, proporcionando así segundas opciones que supusieron puntos para los murcianos. Conforme se estaban desarrollando los acontecimientos en esta fase el partido, la victoria podría haber caído de cualquier lado, y fue aquí donde Pamesa demostró la importancia del trabajo en grupo. Las posesiones de los taronja se volvieron elaboradas , el Murcia lo intentaba a la desesperada, con más corazón que cabeza, y a base de jugadas individuales. Gracias a esta superioridad colectiva, el Pamesa consiguió cerrar el marcador siete arriba (68-75).
Finalmente Pamesa consiguió un valioso triunfo en la cancha del Murcia (68-75), que le acerca más a la Copa del Rey, en un encuentro en el que se sufrió innecesariamente. Los de Spahija no mataron a tiempo a un rival que, al encontrarse en la zona de descenso, vive cada partido como una final, y por eso el resultado estuvo en el aire hasta última hora.