El primer set arrancó muy ajustado, pero llegado el 2-2 Herrera-Gavira cogieron carrerilla y sumaron tres puntos seguidos hasta ponerse por delante con 2-5 con un buen remate de Pablo. No podían lanzarse las campanas al vuelo porque quedaba mucho partido por delante y porque los americanos, una pareja muy veterana, nunca dan un punto por perdido. Los españoles consiguieron aguantar con grandes bloqueos de Adrián hasta que, poco a poco, Rosenthal-Dalhausser dieron la vuelta al marcador.
Redacción I NOSTRESPORT.COM
El primer set arrancó muy ajustado, pero llegado el 2-2 Herrera-Gavira cogieron carrerilla y sumaron tres puntos seguidos hasta ponerse por delante con 2-5 con un buen remate de Pablo. No podían lanzarse las campanas al vuelo porque quedaba mucho partido por delante y porque los americanos, una pareja muy veterana, nunca dan un punto por perdido. Los españoles consiguieron aguantar con grandes bloqueos de Adrián hasta que, poco a poco, Rosenthal-Dalhausser dieron la vuelta al marcador.
Ha sido al llegar al 12-12 cuando el partido sufrió un vuelco. A partir de ahí, los americanos, animados por la grada de Long Beach, imprimieron una marcha más y acabaron doblegando a los españoles por 21-15.
Pese a ello, el dúo formado por el grauero y el sanroqueño no perdió la esperanza y salieron a por todas en el segundo set. Cada punto fue peleado a muerte y esas ganas de empatar les llevaron a ponerse hasta tres puntos por delante al empezar el set (6-9). No obstante, de nuevo, los americanos sacaron todas sus armas y empezaron a poner en aprietos a los españoles, jugando con mucha seguridad.
Así, llegaron a empatar en varias ocasiones, pero a Herrera-Gavira les seguían quedando fuerzas para no arrojar la toalla a las primeras de cambio. Conseguir una medalla de oro les motivaba mucho, aunque su única salida residía en los bloqueos y en precisos saques.
Con el 18-18 en el cuarto se solicitó un tiempo muerto. La tensión del momento era muchísima y Herrera-Gavira tenían en sus manos la posibilidad de forzar la muerte súbita y jugársela en el último. Pero Rosenthal-Dalhausser se mostraron firmes y aprovecharon sus ocpiones, cerrando el partido por 21-18 y dejando la medalla de plata para los españoles. Un metal que sabe a gloria y que confirma la mejoría de la pareja en Long Beach.