El partido de este domingo ante el DKV Joventut ha cobrado una importancia vital debido a las circunstancias en las que llega el Power Electronics. Las bajas y el duro calendario, dejan de ser excusas válidas para la afición, que exigirá el triunfo.
Alberto Chilet | NOSTRESPORT.COM
El partido de este domingo ante el DKV Joventut ha cobrado una importancia vital debido a las circunstancias en las que llega el Power Electronics. Las bajas y el duro calendario, dejan de ser excusas válidas para la afición, que exigirá el triunfo.
La recuperación pasa por la visita a Badalona. El Power Electronics no conoce el triunfo después del que consiguió en la primera jornada al imponerse al CB Granada. La euforia podía sentirse en la Fonteta aquel día, pero mucho ha llovido desde entonces.
Se escapó el triunfo en Bilbao con la plantilla casi al completo, el Barcelona conquistó el feudo taronja, como también Panathinaikos, y en Madrid la remontada quedó en anécdota. La debacle en la segunda mitad del partido que se disputó en Turquía esta semana frente a Efes Pilsen ha sido la gota que ha colmado la paciencia de una hinchada que empieza a hacer comparaciones inevitables.
Y es que este equipo se parece mucho al de la era pre-Spahija. La plantilla es capaz de lo mejor y de lo peor y en la Caja Mágica se dejó constancia de eso. La sensación de que cada jugador hace la guerra por su parte se extiende entre los entendidos del deporte de la canasta, y hablar de bajas, ya solo consuela a Hussein. Bien mirados los ausentes, De Colo es pieza clave, pero poco más. Augustine nunca ha llegado a contar y Richardson no ha alcanzado el nivel. Cierto es que los minutos que quitan a otros jugadores aliviarían de cansancio al quinteto titular, pero parece un argumento que se queda corto para explicar la mala racha.
Intensidad defensiva y constancia durante los 40 minutos que dura el encuentro es el ansiado tesoro que el Power buscará desenterrar por fin esta temporada en tierras catalanas. La ansiedad, parece el peor obstáculo para ello.