El Valencia de Unai Emery no desvela su destino hasta el ocaso de sus partidos. Así ocurrió en las últimas cinco contiendas, cuatro de las cuales se cerraron con final feliz.
David Gutiérrez | NOSTRESPORT.COM
Suspense: dícese de la “expectación impaciente o ansiosa por el desarrollo de una acción o suceso”. El director británico Alfred Hitchcock es considerado el maestro de este género y Unai Emery, realizador valencianista, parece altamente influenciado por las obras del cineasta anglosajón.
No en vano, los últimos cinco partidos ligueros del Valencia se han decidido en el último cuarto de hora. Duelos emocionantes hasta la última escena, con emoción creciente, no aptos para taquicárdicos.
El primer ensayo de esta curiosa manera hacer fútbol se realizó en el escenario de Mestalla con la productora Osasuna como invitada. El Valencia llegó a los últimos minutos con la victoria en el bolsillo pero Aranda, protagonista del relato desde el banquillo, aguó el estreno blanquinegro en el arte de lo imprevisible anotando el tanto del empate sobre los títulos de crédito.
En las cuatro historias ligueras posteriores, los actores de Emery han mejorado la técnica y la han derivado su creatividad hacia el happy ending. O, lo que es lo mismo, a los finales felices. El último póker de ajusticiamientos a los conjuntos rivales también se caracterizó por el dramatismo, pues en al menos tres de ellos, ante Real Sociedad, Espanyol y Deportivo, el portero Guaita supo limitar a la categoría de susto clarísimas ocasiones rivales con tablas en la claqueta. Fue el salvador de un Valencia Con la muerte en los talones. O La Soga al cuello, como prefieran.
Frente a los vascos, un gazapo de Bravo en la última secuencia finiquitó la pieza con la candidatura de Aduriz al Goya al mejor delantero oportunista. Gol blanquinegro y Psicosis guipuzcoana.
El ariete vasco se vestiría una semana después de Henry Fonda en Falso Culpable, y sería injustamente acusado –y expulsado- de un codazo a Chica. Perfecta interpretación del lateral espanyolista. Poco después, González González elaboraría un Sabotaje a los periquitos al conceder el ilegal gol de Mata sobre la bocina. Todo un Crimen Perfecto.
También con polémica y con tardanza llegó el triunfo en el Ciutat de València. Otra vez Juan Mata sería el gran protagonista de La Trama. Pasó de la desdicha, marrando una pena máxima, a la dicha, con un gol en posible fuera de juego en los minutos finales de la contienda frente al Levante. De nuevo, La sombra de una duda o la Sospecha sobre la legalidad del triunfo valencianista.
El último en golpear con Frenesí a una escuadra rival fue Jeremy Mathieu, quien a falta de 12 minutos para el fin del rodaje ante el Deportivo estranguló con rabia sus opciones de rascar algo del estudio del Turia. Una trama cuyo final no se desveló hasta que Pablo Hernández, estrella intermitente del celuloide, sentenció a los deportivistas en la toma postrera.
El respetable de Mestalla desconoce si pasa por la taquilla de un cine o de un estadio de fútbol. Los encuentros son situaciones irresueltas hasta los fotogramas finales. Hasta el momento acostumbran a acabar en bien, pero no siempre se podrá dirigir el guion hacia la felicidad de los espectadores blanquinegros. ¿O sí? Quién sabe…