El domingo prevé ser un día inolvidable para el Villarreal. Tras un año en la sombra, los de Marcelino García Toral han devuelto la ilusión cuajando una recta final casi perfecta. A un paso de la gloria, 9.500 aficionados se desplazarán hasta Barcelona para empujar al Submarino hacia la Primera División, una cifra histórica para un municipio de poco más de 50 mil habitantes.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
El domingo prevé ser un día inolvidable para el Villarreal. Tras un año en la sombra, los de Marcelino García Toral han devuelto la ilusión a la ciudad cuajando una recta final casi perfecta. A un paso de la gloria, 9.500 aficionados se desplazarán hasta Barcelona para empujar al Submarino hacia la Primera División, una cifra histórica para un municipio de poco más de 50 mil habitantes.
La Segunda División exige más que ninguna. Los jugadores acumulan ya 40 partidos en sus piernas y la zona de ascenso únicamente admite el acceso a los mejores. Alcanzadas las últimas dos jornadas, soportar en pie la batalla requiere de una mentalidad y un físico envidiable, de un poder sobrehumano que bien conoce el Villarreal.
El club y los jugadores están viviendo una temporada muy dura pese a que el equipo se encuentro rozando el regreso a Primera. Tras cosechar el descenso hace casi un año, el proceso de adaptación a la categoría de plata requirió más tiempo del esperado. Los resultados llegaban pero en una línea inestable que no permitía instalar al club entre los primeros.
La llegada de Marcelino García Toral al banquillo amarillo resultó fundamental para el porvenir del club. Al principio costó, pero finalmente el técnico logró dar con la tecla a tiempo, concienciar al grupo de su valor, lograr una escalada histórica hasta la segunda plaza y recuperar la ilusión de todo Villarreal.
Con seis puntos aún en juego, el Mini Estadi recibirá este domingo una presencia masiva de castellonenses, que viajarán a Barcelona con el fin de hacer volar al equipo hacia la victoria. Más de 9.000 seguidores harán que el submarino flote en aguas catalanas, una cifra estratosférica para un municipio tan humilde.
La gente es consciente de que su apoyo será fundamental en Barcelona, cita previa a una última jornada que promete ser frenética, cuando Villarreal y Almería se jueguen qué equipo ascenderá a Primera de manera directa.