sábado, octubre 10, 2026
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Campeón, dentro y fuera de la pista

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David Ferrer se ha quedado a milímetros de conseguir su segundo Master 1000 en Miami. Luego, al gladiador de Jávea lo invadió un calambre que le impidió poder rendir al 100% durante el tie break. Una injusticia, por parte de Dios, el Universo, el destino o el deporte. Pero Ferru ha demostrado una vez más, de lo que es capaz el espíritu humano. 

 Ezequiel P. Pernica | NOSTRESPORT.COM
"Para saber ganar, primero hay que saber perder", dijo David Ferrer a través de su cuenta de Twitter luego de digerir la dura derrota ante el escocés Andy Murray luego de una final tan pareja y de haber estado, a milimetros, de conseguir ser el primer español en ser campeón en Miami.

David Ferrer se ha quedado a milímetros de conseguir su segundo Master 1000 en Miami. Luego, al gladiador de Jávea lo invadió un calambre que le impidió poder rendir al 100% durante el tie break. Una injusticia, por parte de Dios, el Universo, el destino o el deporte. Porque si uno ve la imagen esa bola está más afuera que adentro, más allá de lo que dictan las reglas. Luego de aquél match point perdido, sobrevino un calambre que invadió al hombre de hierro, invencible físicamente hasta allí, o eso aparentaba. un calambre que le impidió seguir el ritmo y concentración que exige un tie break.

Un partido qué, desde la humilde opinión del que escribe, mereció ganar Ferrer debido a todo lo entregado en el partido. y más aún la actitud que ha tenido el alicantino durante el mismo: Entrega, sacrificio, voluntad. David Ferrer ha sido eso y mucho más. Una prueba de lo que puede llegar a lograrse con el espíritu. Un tenista que no abandona nunca, que va a por todas y llega pelotas inverosímiles, imposibles. Lo ha dicho Nico Almagro: "De Ferrer admiro su movilidad". He visto a Ferrer levantar a la afición en distintas canchas por pelotas imposibles que ha logrado devolver al juego, y ovacionar su incansable espíritu.

Pero el deporte a veces, no es justo. El domingo se ha vuelto a dar. Sepan disculpar la falta de objetividad y violar la redacción en tercera persona, pero me cuesta encontrar motivos para que Murray haya sido ganador. Esa bola habla por si sola, la imagen. Es como aquel gol fantasma del Mundial en Ingleterra de 1966. Esta final deja un sinsabor. Es mi opinión, es mi pensamiento. Sepan disculpar, lectores, este permisivo análisis y volveré a la analista tercera persona y a la manera más objetiva posible de analizar el deporte. Pero no puedo negar la admiración que me genera Ferrer, dentro y fuera de la cancha.

David Ferrer es una prueba de lo que el espíritu humano es capaz, luchar, caerse, perder, levantarse y volver a luchar. Una y otra vez. Eso es Ferrer, por eso se ha ganado motes como "gladiador" o "Hombre de Hierro". El alicantino insiste en que el es el número uno de los seres humanos. Yo insisto que es más que eso. Es la prueba auténtica de lo que es capaz de hacer el espíritu del ser humano. Y cuando un jugador transmite todo eso, es una injusticia del universo que no sea campeón.

Sin embargo, la conclusión de Ferrer habla por si sola "Para saber ganar, primero hay que saber perder". Una actitud digna de un campeón dentro y fuera de la pista.

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Redacciónhttps://nostresport.com/
Redacción de nostresport.com Desde el 01/02/2023 informando del deporte de la Comunitat Valenciana

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