No te pierdas las anécdotas que nos han mandado los lectores de Nostresport y coméntalas para ayudarnos a decidir quién va a ser el ganador de los 5 forfaits para esquiar en Vallnord, Andorra. No olvidéis participar en el concurso hasta el 31 de diciembre.
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No te pierdas las anécdotas que nos han mandado los lectores de Nostresport y coméntalas para ayudarnos a decidir quién va a ser el ganador de los 5 forfaits para esquiar en Andorra. No olvidéis participar en el concurso hasta el 31 de diciembre
Anécdota 1:
«Esto fue hace dos años un día entre semana, en las pistas de esquí en Valdelinares, que me fui con cuatro amigos. El caso es, que era la segunda vez que esquiaba y sabia más o menos defenderme por las pistas, pero mi problema era, ¡cómo subir y bajar del telesilla!
Bajé de la pista sin caerme, y cuando fui a subir al telesilla de nuevo, hay un trocito que está en bajadita y había un poco de hielo…¿Ya os imagináis no?. No podía frenar a causa del hielo y me fui directa al chico que estaba trabajando en el telesilla que me dijo: ¡FRENA FRENA!. Pero no había manera y los dos nos fuimos al suelo. Yo estaba preocupada por la riña que me esperaba, pero cuando me di cuenta que el chico no paraba de reírse, nos pusimos los dos a reírnos y me dijo que, a la próxima cuando volviera a ir a subir al telesilla le avisara y así se preparaba. Y cada vez que volvía al telesilla, enseguida lo avisaba, y él sin ningún problema me ayudaba, ya que era entre semana y no había casi gente y podía permitírselo. Gracias a él aprendí a subir al telesilla sin caerme.»
Anécdota 2:
«Estaba en un viaje con el colegio, cuando en mi segundo día de aprender a esquiar el profesor nos propuso bajar una pista verde que desembocaba en el hotel. Cuál fue la sorpresa de tres amigas y mia cuando nos perdimos y acabamos en lo alto de una pista negra. ¡No sabíamos esquiar practicamente! Entonces decidimos probar bajar sin los esquís pero había tanta pendiente que era imposible. Así que, finalmente, yo me decidí a bajar. Empecé a coger velocidad y velocidad, y a rezar para que no se me cruzaran los esquís. Lo peor fue cuando al final de la pendiente la pista giraba y yo no sabía girar. Entonces fue cuando vi que mi única opción era tirarme al suelo si o si. Os podéis imaginar cómo acabé. En el suelo comiendo nieve y con los esquís cruzados que no me los podía ni desabrochar. Pero bueno, dentro de lo malo, lo bueno es que no me hice nada, tan sólo una fisura en la mano y quinientos moratones por todo el cuerpo.»
Anécdota 3:
«Buenas, yo soy un chaval de un pueblo de Cuenca. Un día estaba con los colegas en Valdelinares haciendo el intento de esquiar, ya que no habíamos probado nunca. Todo empezó cuando fuimos a nuestra primera clase, en la que el monitor la primera indicación que dijo fue que no nos subiéramos a los esquis. Bien pues, uno de mis colegas por hacer la gracia se subió a los esquís y, ¿qué pasó? Que se empezó a deslizar hacia atrás sin saber controlar los esquís ni frenar ni nada hasta que acabó en un charco de barro. Os podéis imaginar las risas que eso supuso, aparte de verlo todo el día pringado de barro porque no tenía ropa para cambiarse. Creo que a la próxima se lo pensará dos veces antes de subirse a unos esquís.»
Anécdota 4:
«Estación de Formigal en el año 1996, era la primer vez que íbamos a esquiar toda la familia junta varios días. En aquella época en las pistas verdes no existían las cintas que hay ahora, sino que funcionaban con remontes de percha. Bien pues, en una de tantas veces que cogimos el remonte, estabamos mi padre y yo dispuestos a cogerlo cuando se nos coló un tío por el medio. Mi padre cogió la percha y fue ascendiendo, cuando le llegó el turno al tío que se nos había colado (con sus pintas de mono completo granate y verde fosfi, típico de aquella época y que se las daba de experto esquiador en una pista verde), cogió la percha y como todo principiante en vez de quedarse de pie y dejarse llevar por la percha, el tío se sentó, con lo que se fue al suelo. Y en vez de soltar la percha, se dejo arrastrar unos 10 metros, con lo que el muelle de la percha estaba al máximo. Mientras tanto, el encargado que estaba en la caseta de las perchas no hacía más que decirle que soltara la percha. Entonces, mi padre al oír tanto jaleo se giró a ver que estaba pasando, cuando con tan mala suerte que en ese momento el tío decidió soltar la percha la cual fue a parar al pómulo de mi padre. Le provocó un K.O. que ni Mohamed Alí en sus mejores tiempos. Finalmente, un pómulo roto, una cara totalmente morada y un día perdido de esquí.»
Anécdota 5:
«Pues bien, esto ocurrió cuando yo tenía 8 añitos en mi primer viaje a esquiar. Fue una mañana que no paramos ni a descansar 5 minutos, siempre cogiendo telesillas y bajando las pistas, hasta que me entraron ganas de hacer un pis. Mi padre me dijo que me fuera detrás de unas matas que no me vería nadie, y así lo hice. Era todo nieve virgen y me costó mucho llegar. No sabéis el susto que me pegué cuando empecé a hacer pis y se iba derritiendo toda la nieve a mi alrededor! Me asusté tanto que salí de allí sin tan siquiera acabar y con el pantalón sin subir ni nada! Cada vez que lo recordamos nos entra la risa…»
Recuerda que puedes enviarnos tu anécdota (una por persona) y conseguir 5 forfaits para Vallnord!
Información del concurso: http://www.nostresport.com/portada/Portada/muestraAtemporal.html?id=791