El Villarreal ha cambiado la cara que tenía a comienzos de temporadas donde luchaba entre los grandes equipos de la Liga de Campeones. El Submarino amarillo lucha por sobrevivir en la máxima categoría y el Villarreal B, con riesgo de bajar a 2º B, reza para que la tragedia del descenso del primer equipo no se produzca.
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Matías L. Sartori | NOSTRESPORT.COM
El Submarino amarillo inicia esta semana su tercera era de la temporada 2011-2012 de la mano de Miguel Ángel Lotina tras el pobre comienzo de campaña de Juan Carlos Garrido y el frustante paso de José Francisco Molina. Será el tercer entrenador que se siente en el banquillo de El Madrigal en una misma temporada.
El Villarreal ha cambiado la cara de manera rotunda en tan solo 7 meses. El equipo, en su momento entrenador por Juan Carlos Garrido, venía de cerrar un año maravilloso: cuarto en la Liga BBVA, obteniendo la plaza de la Champions League tras superar al Odense en la repesca, despidiéndose de la Copa del Rey en cuartos de final, alcanzando las semifinales de la Europa League y con el filial amarillo firme en la Segunda División. Un presente esperanzador para la entidad de Fernando Roig a inicio de temporada. Sin embargo nadie iba a presagiar que el equipo, medio año después, estaría peleando la permanencia con un nuevo, y tercer, entrenador.
El conjunto castellonse cayó del sueño de la Liga de Campeones al infierno que significa pelear por mantener la categoría. El Villarreal luchó en el denominado "grupo de la muerte" contra equipos del calibre del Manchester City, Nápoles y el Bayern de Múnich. Sin éxito se marchó de su aventura europea con el casilleros de puntos en cero y con una plaga de lesiones que dictaminaron indiscutiblemente su performance deportiva.
La inyección anímica estaba puesta en la Copa del Rey, el único torneo que podría tener opciones de dar pelea. Sin embargo, la medicina fue peor que la enfermedad. El Villarreal se marchó sin gloria en los dieciseisavos de final ante el equipo revelación de la Copa, el Mirandés, que se impuso en el feudo amarillo por 0-2. Humillado por un equipo de Segunda División B, el Submarino se hundía más poco a poco. Esto provocó la destitución de Juan Carlos Garrido que había firmado una pobre temporada con 18 puntos en 17 partidos (el equipo estaba en la 15º posición) repartidos en 4 victorias, 6 empates y 7 derrotas. El técnico valenciano había llegado el 1 de febrero de 2010, en reemplazo de Ernesto Valverde, y tenía contrato hasta 2014.
José Francisco Molina asumía el cargo de entrenador del primer equipo aparcando su dirección técnica del filial amarillo. Su paso por el banquillo dejó un saldo de 3 victorias, 3 empates y cinco derrotas -las últimas cuatro consecutivas-. Con un comienzo alentador, el técnico sólo tuvo 11 partidos para demostrar su trabajo. Pero tampoco pudo revertir el difícil presente del conjunto groguets.
Por su parte, el Villarreal B mira de reojo el presente del primer equipo. En el hipotético caso de descender el Submarino, el filial estaría siendo afectado produciendo su descenso directo a Segunda División B. Sólo el Villarreal y el Barcelona tienen equipos en las dos máximas categorías.
Llega Miguel Ángel Lotina. Tras su paso por el Osasuna, Celta, Espanyol, Real Sociedad y en las cuatro últimas temporadas al Deportivo, afronta su nueva experiencia al mando del Villarreal donde intentará salvarlo de la tragedia del descenso. La tercera era de la temporada echa a andar. Foto: VillarrealCF
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