Alberto Gómez Avilés | NOSTRESPORT.COM
Cuando parecía que la posibilidad de que el Elche se situara en disposición plena por pelear sin complejos para dar el salto a la Primera División y encarrilar el final del campeonato en la Liga Adelante con toda la ilusión que otorga el sentirse ser un equipo capaz de todo, dos derrotas inesperadas y dolorosas han dando de bruces con una cruda realidad que sitúa al conjunto ilicitano tras la disputa de la jornada 36 como séptimo en la tabla con 54 puntos, actualmente a siete de diferencia de la Unión Deportiva Levante y el Fútbol Club Cartagena, que son los equipos que ahora mismo marcan la meta del ascenso con 61 puntos.
La derrota cosechada por los hombres entrenados por José Bordalás el pasado domingo en el Estadio Ramón de Carranza ante el Cádiz por 2-1 ha vuelto a poner de manifiesto que la principal rémora que puede terminar por dejar a los franjiverdes sin ninguna opción de ascender es su falta de regularidad. En las dos últimas semanas el equipo ha pasado de estar a un punto del tercer clasificado a verse a siete. Cierto es, que la derrota ante el filial del Villarreal hace un par de jornadas no fue merecida y que la escuadra del Martínez Valero mostró gallardía para luchar ante el que, posiblemente sea, el equipo que mejor juega al fútbol de la categoría.
Sin embargo, la derrota del pasado domingo en Cádiz sí que resulta preocupante a la par que dolorosa porque sirvió de muestra de un Elche sin mordiente en el ataque y desangelado en el campo a lo largo de todo el encuentro. La imagen ofrecida por los ilicitanos recordó a las que ya ofreció en sus desplazamientos a Huelva y Córdoba, donde recibió sendas derrotas, que al igual que en esta ocasión, descolgaban al equipo de la lucha por el ascenso. El agravante del traspiés en la tacita de plata se debe a que fue ante un conjunto que estaba en descenso y al que el Elche debía derrotar de manera obligada si quería aspirar por estar en Primera División.
Todavía restan 18 puntos por disputarse, pero el margen de error es ya prácticamente inexistente. Al margen de esto, hay que esperar el tropiezo de Levante, Cartagena, Hércules y Betis. La empresa se ha vuelto muy complicada pero todavía es posible. Eso sí, para que lo sea es indispensable que los ilicitanos venzan obligatoriamente en sus dos próximos encuentros como locales ante el Celta de Vigo y el Gerona, dos equipos de la parte media baja de la clasificación y ante los que el Elche acostumbra a ofrecer su peor cara para desesperación de unos aficionados que se veían, después de muchos años, con la posibilidad real de volver a la tan ansiada Primera División.