sábado, enero 24, 2026
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El Castellón supera al Granada 74 a ritmo de tango argentino (2-1)

Tiempo de lectura: 5 minutos
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Gustavo Reggi, llegó, vio y venció en el Estadio Municipal de Castalia. Emulando a Julio César en la Guerra de las Galías batió la desguarnecida portería de Jaime en un periquete. Nadie pudo vararlo sobre la faz del coliseo de la Avenida de Benicàssim. En el lapso de tiempo que tardó en ingresar en el terreno de juego, pisar por vez primera el área granadina y ajusticiar la meta de su adversario.

La secuencia quedó compendiada en apenas treinta exiguos segundos. Fue la rapidez más absoluta elevada a la enésima potencia. Reggi resolvió una acción gestada en la imaginación de Tabares. El atacante, quizá, por la intuición que acompaña a los depredadores, prolongó de cabeza hacia el segundo palo. Estaba seguro que alguien aparecería por ese espacio. Lo hizo con seguridad y firmeza. El esférico parecía que nunca iba a tomar el camino descendente hacia el césped verde. La espera se hizo eterna y la imagen pareció congelarse en Castalia, pero allí estaba la bota de Gustavo Reggi para conectar y matar a Jaime con un despiadado y cruel zapatazo. A ritmo de tango de la Pampa argentina, el CD Castellón recuperó el trazo decidido que lleva hasta los triunfos. Sucedió en un enfrentamiento alambicado y repleto de asperezas que le costó gobernar. El Granada 74 con ese aire entre mecanicista y funcionarial que caracteriza a los conjuntos de Antonio Tapia dejó sin luces a la escuadra albinegra. Pepe Murcia tuvo que tirar de fondo de armario y de recursos para ganar. Tabares y Reggi devolvieron la alegría.

No tardó en exceso el Granada 74 en advertir de la peligrosidad que confiere enfrentarse al heredero del antiguo Ciudad de Murcia. Todavía con los ecos del solemne minuto de silencio guardado por la eterna memoria de Isaías Carrasco ya habían estremecido los corazones de los moradores de Castalia. El pulso cardiaco de los estamentos albinegros se aceleró inmediatamente tras un cabezazo de Martí Crespi y un castañazo de Luque que escupió la base del palo derecho de Carlos Sánchez. El Granada no era un convidado de piedra, pese al luctuoso balance que presenta en las últimas semanas. Su ideario se resume en la colectividad. Cada futbolista conoce su cometido. En Segunda División A ese aspecto es determinante y confiera una personalidad. Puede calificarse al equipo de excesivamente mecanicista en los movimientos efectuados, si bien cuenta con jugadores de la calidad de Luque, con el sedoso y exquisito tacto con el que maneja el balón cuando lo acaricia con la pierna izquierda, o la consistencia de Guerra, que rompen con ese mito. Es un grupo experimentado y excelentemente organizado que sabe manejar y entender los partidos. La propuesta confiere personalidad, una manera de entender la disciplina y un planteamiento que suele asfixiar a su contrario hasta neutralizarlo. El C.D. Castellón comprobó este axioma en sus carnes. No tardó en exceso en comprender la clase de equipo al que se enfrentaba y los condicionantes derivados del envite. Quizá su mejor virtud fue que aceptó el desafío y siempre buscó argumentos para tratar de encontrar vías alternativas para solucionar la confrontación. El equipo fue versátil. Siempre creyó en sus posibilidades. Esa fe genera victorias.

El Granada 74 luchó hasta la extenuación en el medio del campo para desactivar a Mario Rosas del resto del ecosistema. Mientras la brújula del CD Castellón zozobró, el cuadro de Tapia se manifestó con cierta solvencia. Por momentos manejó las entrañas del encuentro. Cuando Mario ingresó en el partido, ya mediada la reanudación del mismo, descarriló. Tapia confeccionó una tupida malla en el centro del campo. Hasta Falcón, un medio de contención aparecía incluido en el costado derecho como falso interior. Era un síntoma evidente. El Granada perdía capacidad de llegada por ese punto, a costa de obtener mayor solidez donde se cuecen los partidos. Por allí había superioridad roja. Pese a la falta de imaginación que el CD Castellón exhibió en la línea de medios encontró resquicios para dar señales de vida y recuperar la autoestima. Las orillas se convirtieron en ventanas de acceso al exterior para conquistar el corazón del arco de Jaime. Manuel Arana tomó la primacía y Txiki le secundó. Oberman gozaba de libertad. Los espacios funcionaron. Por la orilla izquierda se fabricó el gol de Tabares. Txiki y Baigorri rompieron por el carril zurdo. El centro se lo tragó Martí Crispi y Tabares aprovechó la coyuntura para marcar. Al atacante no le entró un ataque de pánico y con una frialdad ataráxica buscó el ángulo más largo de la meta de Jaime para brindar con Castalia por el éxito. El gol rompió el guión foráneo, pero el Granada 74 regresó a la primera línea de fuego como más le gusta. Aprovechó sus innegables recursos en la estrategia para retornar al umbral de la vida. No conviene que Luque se encuentre con jugadas de este calado por las inmediaciones del perímetro defensivo. Y menos aún que se asocie con Martí Crespi. La sociedad fue letal.

Había que volver a negociar el enfrentamiento aunque la expulsión de Francisco alteró el formato de la cita. En los partidos hay acciones que marcan un destino. Pedro encontró casualmente un rechace al borde del área que provocó un galimatías en las inmediaciones de Jaime. El cuero no entró por verdadera casualidad, pero sirvió para reactivar y recuperar al CD Castellón. Con la carga adicional de energía del más clarividente Mario Rosas, la escuadra local arremetió con fiereza sobre el marco andaluz. El Granada se replegaba. El CD Castellón inició un asedio. Fue un arreón repleto de épica y lirismo. El bloque tiene alma y la muestra. No es escéptico. Nada se interpuso en la búsqueda de la victoria. El CD Castellón amplió los márgenes del campo y angustió a su oponente a base de conjugar fútbol y ambición. Arana y Perico apelaron a la escuela andaluza del desborde y del toque para asustar al Granada 74. Pepe Murcia aportó su granito de arena. En un duelo de estrategas entre dos auténticos estudiosos de los banquillos salió vencedor. Golpeó en el momento más determinante. Cuanto menos Pepe Murcia envió un mensaje que el grupo supo digerir. Había que ganar. El técnico cordobés envidaba por el triunfo y descubría sus cartas. No estaban ocultas. Estaban boca arriba. La entrada de Reggi por Baigorri era paradigmática de sus intenciones. ¿Para qué defender con cuatro si arriba únicamente estaba Guerra? El grupo captó el mensaje. La buenaventura y el tiempo le favoreció. Reggi devolvió el guiño a los treinta segundos.

FICHA TÉCNICA
Castellón; Carlos Sánchez; Pedro Hernández, Dealbert, Mora, Baigorri (Reggi, m. 75); Arana, López Garai, Mario Rosas, Txiki; Oberman (Perico, m. 66); Tabares (Rafita, m. 86)
Granada 74; Jaime, Ruz, Martí Crespí, Fagoaga (Alberto, m. 85), Assemoassa; Torrecilla (Elvis, m. 82), Gibanel; Falcón (Xisco Nadal, m. 74), Francisco, Luque; Javi Guerra
Árbitro: Alfonso Suárez, colegio canario. Amonestó a los locales Mario Rosas, López Garai y Reggi y a los visitantes Martí Crespí, Assemoassa y Torrecilla. Expulsó al visitante Francisco con roja directa en el minuto 56.
Goles: Tabares. M. 22. Martí Crespí. M 44. Reggi. M. 76.
Incidencias: Se guardó un minuto de silencio en memoria de Isaías Carrasco, asesinado por ETA el viernes pasado. Partido correspondiente a la jornada 28 de Segunda División.

Fuente: cdcastellon.com

 

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