Las insignias logradas en los últimos cinco años con la Selección demuestran el verdadero potencial que atesora el balonmano femenino y el presente y futuro prometedor de sus jugadoras. Sin embargo, la gestión poco previsora de los clubes y la discriminación existente por parte de los organismos a la hora de manifestar su apoyo, ha empujado a este deporte hacia una situación crítica en España, y que sostienen sus amantes practicando el balonmano con los sentimientos que le transmite sin recibir salario alguno.
José Soler Amorós I NOSTRESPORT.COM
Las insignias logradas en los últimos cinco años con la Selección demuestran el verdadero potencial que atesora el balonmano femenino y el presente y futuro prometedor de sus jugadoras. Sin embargo, la gestión poco previsora de los clubes y la discriminación existente por parte de los organismos a la hora de manifestar su apoyo, ha empujado a este deporte hacia una situación crítica en España, y que sostienen sus amantes practicando el balonmano con los sentimientos que le transmite sin recibir salario alguno.
Difícil solución parece tener el balonmano femenino en un país que no destaca ni por su fructífera dirección ni por la igualdad de género, al menos en lo que se refiere al aspecto deportivo. El calvario económico latente en la División de Honor Femenina, ha obligado a equipos como el Itxaco Navarra a renunciar a sus estrellas y, en definitiva, a sus opciones de luchar por el título liguero. El conjunto navarro, tras efectuar la temporada más exitosa de su historia, tuvo que dejar marchar a su estrella Macarena Aguilar a Dinamarca, lugar en el que según la jugadora, "es impensable que te dejen a deber un mes".
El declive balonmanístico llega a tal extremo en España que 12 de las 16 jugadoras que acudieron a los Juegos de Londres militan en ligas extranjeras, siendo Francia y Dinamarca los países más saneados y donde mayor mimo adquiere este deporte.
Del cielo al infierno
Uno de los casos más caóticos e injustos en la historia del balonmano español ocurrió en Elda (Alicante). Por una vez, el fútbol no ocupaba la principal representación de una ciudad que lloró el descenso de un histórico como el Elda Prestigio, campeón de Liga en cuatro ocasiones y capaz de llegar a la final de la EHF Cup. La pérdida de apoyo por parte del Ayuntamiento y las deudas generadas por el club han desplazado al conjunto eldense a la división autonómica, categoría en la que ya lucha por volver al lugar donde se merece.
Llanos Trigueros vivió en profundidad la peor etapa económica del Elda Prestigio, pero quizá también la más emocionante. La guardameta de 29 años puede presumir de contar con un subcampeonato de la EHF Cup (2008), y todo, sin recibir ninguna remuneración, únicamente con la adoración que le transmite el balonmano desde su niñez: "Ya te tiene que gustar mucho este deporte. Las experiencias, los viajes, las derrotas, las victorias y los buenos momentos que comparto con mis compañeras me fortalecen para ir a entrenar". "Esto te hace crecer como persona y como jugadora" añade la jugadora.
Es cierto que los efectos discriminatorios contra la mujer han disminuido con el transcurso del tiempo, pero en el ámbito deportivo el desconocimiento patente de la sociedad española mantienen al balonmano inmerso en una burbuja con paradero desconocido. "Además de las causas económicas, a nivel televisivo se puede ver un partido por semana en las competiciones masculinas, ya sea de Liga o de Champions", achaca la veterana portera.
En cambio, cuando se trata de televisar un evento a nivel femenino, los medios de comunicación deciden apostar tímidamente según la jugadora: "Bera Bera ha jugado competición europea y nadie tiene conocimiento de ello. Es muy triste que ni siquiera una vez al mes televisen un partido. Sólo tenemos presencia cuando la Selección participa en un Mundial, Campeonato europeo o Juegos Olímpicos".
Llanos hace historia con el Elche Mustang
Llanos Trigueros tuvo que abandonar una experiencia inolvidable por culpa de las promesas de pago infringidas por el club. Actualmente ejerce de gerente en la Asociación de Jugadoras de Balonmano, cuya tarea consiste en fomentar el deporte y ayudar a las jugadoras en cualquier tipo de consulta. Además, milita en el Elche Mustang, equipo que ha ganado la Copa Comunitat Valenciana y está citándose con la historia en División de Honor, ya que además de superar su mejor puntuación en una temporada, se sitúa segundo en la clasificación.
Sin embargo, los grandes resultados obtenidos no se ven correspondidos con el apoyo de organismos como el Ayuntamiento, Summa o el Consejo del Deporte Valenciano: "Es muy triste que jugando en la máxima categoría, entrenando a diario, viajando en el día cientos de kilómetros, y con la gran temporada que estamos haciendo, no tengamos una recompensa económica. Otros Clubes atraviesan por la misma situación que nosotras y aún así cobran, aunque sea un mínimo", afirma Llanos.
Pese a las indignas condiciones que enturbian también el ambiente del equipo ilicitano, el coraje y el amor que muestran las jugadoras cuando pisan una cancha pueden con cualquier obstáculo. La portera admite que, tras perder el decisivo encuentro ante el líder Bera Bera, las esperanzas por agarrar el título siguen "intactas" porque existe "mucha igualdad y se puede perder contra cualquier rival". Y es que si cabe señalar una diferencia con respecto al deporte masculino, es que, en el femenino, sus protagonistas luchan a diario por cumplir sueños, por disfrutar de cada viaje, de cada partido… totalmente ajenas a sus honorarios.