El balonmano femenino español nos tiene últimamente acostumbrados a gestas deportivas. El Mar Alicante aportó ayer su granito de arena, consiguiendo una victoria contra todo pronóstico, y remontando 3 goles en la cancha del Bekescsabai. Al sonar la bocina que marcaba el final del partido los 2000 seguidores hungaros enmudecieron, tan sólo se escuchaban los gritos de alegría de 14 valientes jugadoras que lucharon hasta el final por la victoria.
Redacción | NOSTRESPORT.COM
El Balonmano femenino español nos tiene últimamente acostumbrados a gestas deportivas. El Mar Alicante aporto ayer su granito de arena, consiguiendo una victoria contra todas las circuntancias adversas. Tener que remontar en cancha ajena 3 goles de diferencia, un pabellón abarrotado volcado con su equipo, y un arbitraje inconcebible que permitio que la violencia fuera el arma defensiva que el Bekescsabai utilizara contra las alicantinas.
Despues del resultado del partido de ayer el conjunto hungaro estaba preocupado de cara al segundo encuentro, la organización se nego a propocionar el video del encuentro como habian comentado al comenzar, a pesar de las peticiones de Alejandro Rico. El entrenador Peter Kovacs dispuso de una copia nada mas acabar para poder preparar el segundo encuentro. El Director Deportivo del Mar Alicante tambien tuvo que pelear para conseguir que las anfitrionas propocionaran agua a las jugadoras alicantinas.
De nada sirvio todo esto, ya que la tactica de este partido fue totalmente distinta a la del primero. El 5.1 en la zona izquierda del ataque magiar por parte de Tobiasen independientemente de la jugadora que ocupara este puesto rompio la circulación ofensiva del Bekescsabai. Leposova y Kamper que habian sido el estile ofensivo quedaron anuladas, la serbia no anoto ninguno y la central Kamper tan solo 1. Kovacs no encontro soluciones a la defensa alicantina, y tan solo la lateral zurda Kostovic pudo anotar a distancia. La extraordinaria actuación de Castellanos en porteria catapultó a las alicantinas a conseguir la victoria.
El Mar supo aprovechar la estrecha vigilancia sobre las lateral del equipo hungaro, aunque Isabel Ortuño conseguia anotar a pesar de las acciones violentas que sufria, pero el equipo supo jugar con sus extremos y Amoros y Tobiasen anotaron 14 goles entre las dos. Pero la clave fue la actuación defensiva del equipo de Roig, destacando el bloque central con Popovic y Núñez, la cual volvio a sufrir la rotura de su labio superior ante la permisividad arbitral.
Al sonar la bocina que marcaba el final del partido los 2000 seguidores hungarois enmudecieron, tan solo se escuchaban los gritos de alegria de 14 valiente jugadoras que lucharon hasta el final por la victoria.