La grave crisis que esta sufriendo el Orihuela CF tras el descenso administrativo a Tercera División ha llevado a directivos y aficionados a realizar una huelga de hambre. Esta tarde podría resolverse el conflicto en una reunión en Las Rozas
Pablo Lacasta | NOSTRESPORT.COM
La Real Federación Española de Fútbol comunicó el pasado 17 de Julio la no admisión del Orihuela CF en la Segunda División B para la temporada 2012-1013 debido a la no presentación del aval de 200.000 euros requerido por el artículo 105 del Reglamento General de la RFEF. El equipo alicantino, al no poder suscribir el aval, demandó a la RFEF ante el Juzgado de lo Mercantil de Alicante, que también rechazó la solicitud.
La crisis también ha llegado al fútbol, el Orihuela está inmerso en un proceso concursal y el administrador le obliga a realizar previamente otros pagos antes que el desembolso reglamentario a la federación. Según ha informado la RFEF, esta norma: "no pretende sancionar al club moroso, sino asegurar que los competidores respeten las reglas de la competición entre las que se encuentra la de responsabilidad económica".
¿Cómo explicarlo? Las respuestas insatisfactorias por parte la visita relámpago a Madrid del presidente Antonio Felices y el vicepresidente Luis Terrés, para intentar determinar si el Orihuela finalmente jugaría en Segunda B precipitaron el desenlace. La ausencia del presidente Ángel María Villar en la sede de Las Rozas, que se encontraba viendo el partido de la Selección Española en Puerto Rico, hizo que los oriolanos fueran atendidos por Jorge Vaquero, miembro del gabinete jurídico. Se les indicó que la sentencia del juez de lo Mercantil esta en manos de un gabinete jurídico externo que la esta estudiando y la Real Federación no dirá nada hasta que los abogados no terminen su trabajo. En definitiva, largas y vanas respuestas a los responsables del club escorpión. “Nos han tratado como a cabras” fueron las palabras más duras del presidente del Orihuela tras la reunión. . Al ser preguntado sobre el por qué de esta postura con el Orihuela por parte de la Federación, Felices reconoció que “nos están toreando”, y que se teme la respuesta en el último momento antes de empezar la competición. En el pasado otros equipos que no pasaban por su mejor momento económico y que estaban en la misma situación que el Orihuela, fueron tratados con más indulgencia.
Es el caso del Real Jaén, al que los juzgados le mantuvieron en Segunda B y la Federación lo toleró, cosa que no ha hecho de momento con el conjunto amarillo. Antonio Felices entiende un “ensañamiento” con el club escorpión e indicó que de seguir en su tesis, la Federación “se va a encontrar con un problema cuando le pidamos a través del fiscal la reincorporación en la categoría y tengan que sortear de nuevo el calendario del grupo”, ya que entonces habrá más equipos afectados por el cambio.
Al no encontrar solución a su problema y como medida de presión, se inició un encierro en el campo de Los Arcos, acompañado por una huelga de hambre de los directivos y secundada por algunos aficionados. A la espera de obtener alguna respuesta por parte de la federación y criticando su pasotismo, el club y el pueblo se han volcado con la entereza de los dirigentes.
El pasado lunes día 20 la situación llevó a un equipo de la cruz roja a colocar un gotero en el brazo de Antonio Felices y otros miembros ante la debilidad de seis días sin probar bocado. Tanto él como el vicepresidente de la entidad están sufriendo la mortificación de más de una semana sin ingerir alimentos y es necesario el control de los médicos. La Federación aguarda su respuesta a las alegaciones oriolanas, no se produjo ningún signo de respuesta a la huelga de hambre hasta hoy, cuando Villar ha programado la reunión a las 17:00.
El Orihuela sueña con recuperar la categoría en los tribunales tras el descenso administrativo. Las esperanzas siguen intactas y el encierro en Los Arcos ha demostrado que el club de la capital de la Vega Baja no se rinde y luchará por mantenerse en división de bronce.
Aquí podemos observar la situación en Los Arcos.